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Nadal, en el séptimo cielo

Con este triunfo, el número dos del mundo superó las seis coronas que Björn Borg había ganado en París. Ahora le apunta a Wimbledon y al oro en los Olímpicos de Londres.

11 de junio de 2012 - 04:00 p. m.
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El español Rafael Nadal se convirtió en el tenista masculino que más veces ha levantado el trofeo de Roland Garros, con siete, una más que el sueco Björn Borg y los mismos que la estadounidense Chris Evert. A sus 26 años Rafa marca la historia del Grand Slam de tierra batida, su auténtico jardín, donde sólo ha perdido un partido, en 2009 frente al sueco Robin Söderling. Y logró tal hazaña tras vencer en la gran final al número uno del mundo, el serbio Novak Djokovic, por 6-4, 6-3, 2-6 y 7-5.

La serie increíble de Nadal en el Grand Slam de París sólo tiene un precedente, el del estadounidense Pete Sampras en Wimbledon. Nadal debutó en Roland con 18 años, mucha ilusión y poco currículum. Ese 2005 había ganado los Masters de Montecarlo y Roma y había escalado desde el puesto 50 del mundo hasta el cinco antes de aterrizar en la Porte de Auteuil.

Ese año, Nadal tuvo su duelo más complicado en semifinales contra Roger Federer, entonces número uno mundial, al que sorprendió antes de derrotar fácilmente en la final al argentino Mariano Puerta, que le robó la condición de jugador revelación del torneo. En 2006, su solidez sobre la tierra batida estaba a prueba ante un extraordinario Federer, que venía de ganar Wimbledon, el US Open y el de Australia y que pensaba conquistar los cuatro de forma consecutiva, algo que sólo habían conseguido el estadounidense Donald Budge (1938) y el australiano Rod Laver (1962, 1969).

Nadal había mostrado su superioridad sobre el polvo de ladrillo en la final de Roma, donde remontó dos bolas de partido a Federer. En la final del Roland, el suizo se hizo con el primer set (6-1) antes de sucumbir a su fuerza mental.

Al año siguiente, de nuevo el suizo llegó a París con opciones de conseguir el Grand Slam y con la moral alta tras haberlo derrotado en la tierra batida de Hamburgo, lo que rompió una racha de 81 triunfos del español. En 2008 Nadal firmó un torneo perfecto, no había cedido ningún set hasta la final y, en la misma, barrió a Federer y se convirtió en el primer ganador de París sin perder una manga desde Börg en 1980. Aquella temporada la completó con una victoria en Wimbledon, ante un Federer que había ganado las cinco anteriores ediciones, y con el oro olímpico en Pekín. En 2009, Nadal dejó escapar el único borrón en un inmaculado palmarés. Físicamente mermado por una rodilla dolorosa, con problemas de concentración tras el divorcio de sus padres, el español cayó en cuarta ronda ante el sueco Robin Söderling.

Al año siguiente volvió con las pilas cargadas y con un nivel próximo a la perfección. Llegó a París tras ganar los tres Masters 1.000 sobre tierra (Montecarlo, Madrid y Roma) y en la final se tomó la revancha con Söderling, a quien arrasó en tres sets. Por segunda vez se llevó el torneo sin ceder ninguna manga. Como guinda al pastel, ascendió al primer escalón de la clasificación mundial.

Rafa llegó en 2011 tras haber caído en las finales de Roma y Madrid ante Djokovic y se mostró signos de debilidad durante el torneo, pero logró clasificarse para la final, donde por cuarta vez ganó a Federer. Aquel triunfo le situó a la altura de Börg, con seis victorias, el récord conseguido en la arcilla de París. Una marca que batió ayer y que le situó en lo más alto de la leyenda de Roland Garros.

“No sé si soy el mejor, no soy el adecuado para decirlo. Sé que tengo uno de los mejores registros. Para mí es fantástico”, dijo Nadal a la agencia EFE.

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