Ya los “profetas del ciclismo” están proclamando la victoria de Nairo Quintana en el Tour de Francia de este año con la única intención de elevar su sintonía y de engañar a gritos a la gente que poca idea tiene de este deporte… ¿Se les puede creer un poquitico? Son los mismos que ayer anunciaron la victoria de Rigoberto Urán en la cronómetro: terminó de 60.
Decir que Nairo puede ganar el Tour que se nos viene en el mes de Julio es lo más equilibrado que se puede afirmar y hasta se podría avanzar un poquito al comentar que hasta el momento se ve más fuerte que Chris Froome, campeón de año pasado y así mismo que el español Alberto Contador. Pero de ahí en adelante todo depende de múltiples factores.
Lo primero que necesita Nairo para ganar en Francia es suerte: un descuido de un segundo puede sacarlo de la carrera, una caída masiva podría ser fatal, un error de un mecánico o del equipo, que debe arroparlo y que es crucial en la carrera más difícil del mundo, puede tener graves consecuencias.
Además hasta el técnico se puede equivocar, como lo reconoció tras el Tour del año pasado Euzebio Unzúe por esperar a las dos últimas etapas de montaña para atacar al líder. Tenía que haberlo machacado antes. Además tiene que llegar en óptimas condiciones de salud: una simple gripa o un golpe han sepultado más de un sueño. Y como si esto fuera poco únicamente el corredor sabe cómo va su preparación. No sería extraño que Froome o Contador estuvieran engañando con sus resultados, que estén guardando fuerzas para la gran carrera francesa.
Por ahora podemos alegrarnos por las excepcionales actuaciones del corredor boyacense, por sus sustanciales progresos en las etapas contra el reloj, por la forma en que ha dirigido a su equipo, por la confianza que se tiene y por la clase que ha mostrado en la victoria en la Vuelta a Cataluña y por la forma en que se acerca a un nuevo triunfo en el Tour de Romandía. Este sábado, en una etapa con tres premios de montaña de primera categoría y dos de tercera podrá darle un nuevo golpe a sus actuales rivales y quizás obligar a los otros candidatos al triunfo en el Tour a forzar la marcha y a afinar su preparación.
Hoy lo único que podemos afirmar abiertamente es que estamos más cerca que nunca de ganar el Tour y que Nairo Quintana, dos veces subcampeón del Tour, campeón del Giro de Italia, líder de la Vuelta a España en la que debió retirarse por dos caídas y campeón de clásicas y vueltas importantes en Europa es el mejor corredor de nuestra historia ciclística y que nuestros muchachos viven una época de oro muchísimo más importante que la de Lucho y Parra en los años 80.