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“No quiero renunciar a mi país”

Sobresalir en la liga polaca le ha permitido a Manuel Santos Arboleda tener la opción de nacionalizarse para jugar con esa selección europea, pero él sueña todavía con la tricolor.

14 de marzo de 2009 - 05:00 p. m.
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Cada vez que el teléfono suena en la casa de los Arboleda Solórzano, ubicada en una de las mejores zonas residenciales de Poznan, una de las más antiguas y grandes ciudades polacas, todos corren en busca del auricular, pero siempre las zancadas del jefe de hogar le permiten ser el primero en contestar.

Ese afán por decir ‘aló’ antes que su esposa, está impulsado por la ilusión que Manuel Santos tiene de escuchar algún día al otro lado de la línea la voz de Eduardo Lara y que el seleccionador de Colombia le invite a vestir la camiseta tricolor, “así sea para un amistoso, pero que me dé esa chance, una no más”.

Pero a falta de ese ansiado llamado, no le faltan coqueteos al defensor nacido en Buenaventura para que se nacionalice polaco y pueda así tener la opción de jugar por la absoluta de ese país.

Después de tres años y medio en la liga de Polonia y de repetir en las dos últimas temporadas como el mejor defensor de la Orange Ekstraklasa —así se le denomina a la liga local—, Arboleda está tan cerca como lejos de dar el sí, una palabra que, por más sencilla que parezca, a él le cuesta todavía pronunciar.

“Ya he tenido la oportunidad de hablar con personas de la Federación Polaca e incluso el entrenador de mi equipo (Franciszek Smuda), quien es muy cercano a Leo Beenhakker, el seleccionador nacional, se me arrimó en los últimos días para preguntarme si estaba decidido a nacionalizarme”, anticipa, como a cualquier delantero, el central titular del KKS Lech Poznan, actual líder del torneo local.

Una tentación llamada Suráfrica

Sin desechar la opción de tajo, Arboleda dice mantenerse “firme en la mía, que es jugar en la selección de Colombia, por eso sueño con que se me dé la oportunidad y cumplirle así la ilusión de mi señora Yuli Paola, que me quiere ver con la amarilla puesta. No quiero renunciar a mi país así como así, por eso, como decimos allá en nuestra tierra, estoy mamando un poquito de gallo”.

Advierte igualmente que no le han puesto plazos, “pero sí me dicen que esperan mi decisión” y para que no tenga que pensarla más, lo seducen con la “posibilidad de jugar el Mundial de 2010, que es una linda oportunidad. Estar en Sudáfrica al lado de las mejores selecciones sería magnífico”.

Pero, independientemente de lo que finalmente decida, se siente capacitado para ser seleccionado, porque “así como acá piensan que Suramérica son sólo las ligas de Brasil y Argentina, en nuestro país piensan que la liga polaca no existe y están equivocados, porque este país tiene historia mundialista y el nivel interno es exigente”.

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Y si de exigencia se trata, de entrada la tuvo porque una vez abandonó Cusco en Perú para aceptar la propuesta del Zaglebie Lubin en 2006, se encontró “con el invierno más inclemente de los últimos años en Polonia”.

“Llegué a jugar en temperaturas de -15 o -20 grados, no sentía las piernas ni podía patear el balón; los huesos me dolían cuando se me descongelaban las manos y los pies. La verdad, me quería devolver a las dos semanas y creía que no iba a aguantar porque todos los días nevaba y todo se veía blanco”, recuerda ahora entre risas Manuel Santos, quien es el único de color del equipo, “aunque los dos peruanos y el panameño que tengo acá de compañeros, no es que sean muy blancos que digamos”.

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Se habla en español

Ellos incluso “ya se saben ‘el Colombia tierra querida’ que pongo antes de cada partido, como también las canciones de Celedón y otras de salsa que no pueden faltar, porque esa es la mejor manera de sentir la tierrita un poco cerca”.

También agradece contar con “la internet, que es una gran ventaja, bendito sea el que se la haya inventado, porque a punta de cartas cada cuatro meses como pasaba años atrás, no resistiría estar lejos de la familia, ya que sólo cuando se está por fuera es que aprendemos a querer más nuestro país”.

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Y por si hiciese falta alguna muestra más del amor por el amarillo, azul y rojo, Arboleda dio una más que diciente: “Cuando nuestra primera hija (Manlly Jubeth) nació, hace seis años, estábamos en Ibagué, de donde es mi esposa, y cuando ella quedó embarazada acá, quisimos que el niño (Juan Manuel Ronaldo) también naciera allá y por eso viajó y lo tuvo en Colombia”.

No sabe si vengan más herederos y la única certeza que por ahora tiene Manuel Santos Arboleda es que ser el primer colombiano en la liga polaca le ha cambiado la vida y a sus 29 años, más sorpresas pueden llegar, siempre y cuando él no tarde mucho en pensar. Menos ahora que la indecisión reina y el tiempo apremia.

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De la Sierra Nevada a los Alpes suizos

Por más que hable siete idiomas, el acento costeño nunca abandona a Johan Volanthen y eso que hace mucho tiempo dejó su natal Santa Marta para radicarse en la comuna suiza de Flamatt.

Allí llegó a los 12 años con su madre y aunque probó como arquero en un equipo local, tres después firmaba su primer contrato profesional con el Young Boys de Berna y, al brillar como delantero, aceptó ser convocado a la selección Sub 16 helvética.

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Ya después vino el llamado a la absoluta, con la que ha disputado dos Eurocopas e igual número de eliminatorias mundialistas, aunque se perdió la Copa del Mundo Alemania 2006 por  lesión.  “Tengo gran cariño por un país que me ha dado muchas oportunidades, pero nunca olvido quién soy y de dónde vengo”, advierte.

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