Jenson Button aparece con una sonrisa. El piloto británico, actual campeón del mundo, decidió al final de la temporada pasada cambiar el equipo Brawn por el McLaren y correr junto a su compatriota Lewis Hamilton. “Un nuevo reto”, dice. Pero es mucho más que eso. De ser el líder indiscutible ha pasado a compartir focos con Hamilton. En el inicio del Mundial, en Bahrein, Lewis fue tercero y él séptimo. Claro, el fin de semana pasado dijo ¡presente!, al ganar el Gran Premio de Australia y de paso le calló la boca a más de uno, pues antes de comenzar la temporada nadie lo incluyó en su lista de candidatos.
¿Qué significó ganar su primera carrera con su nueva escudería?
Es una victoria especial, porque he estado en este equipo por un corto período. Por otro lado, creo que en esta carrera las condiciones nos ayudaron. No estamos en posición de ir a las próximas dos o tres carreras y llevarnos triunfos fáciles. Tenemos buenos puntos, pero no somos los más rápidos.
¿Qué cambia entre Brawn y McLaren?
Estuve en Brawn siete años (cuenta también los que estuvo cuando el equipo se llamaba Honda). Me sentía muy a gusto. McLaren es un reto. Estoy encajando bien, mejor de lo que cabría esperar. Elegí McLaren porque siempre lucha por el título mundial. Está claro que hay cosas en las que hay que seguir trabajando para hacerlas tuyas. Voy a asegurarme de que tengo todo lo necesario a mi disposición. Hasta ahora lo que he pedido me lo han dado muy rápido. Y eso es genial.
¿Por qué dejó Brawn?
¿Qué más podía hacer allí? Quería correr y ganar con otro equipo, quería enfrentarme al reto de competir ante ex compañeros… ¿Y qué mejor que una escudería que te ofrezca un carro para luchar por el título cada año? Brawn hizo un trabajo muy bueno en la temporada pasada, pero McLaren y Ferrari son prácticamente los dos equipos que se disputan el título cada año. Necesitaba un cambio.
Flavio Briatore dijo que usted era un campeón casual.
No tengo nada que demostrar. Creo que Briatore estaba muy enfadado y quedó como un tonto porque yo soy el campeón mundial. Y ahora quiero salir a la pista y volver a ganar, sentir la emoción, la adrenalina de luchar por el título.
Brawn es ahora Mercedes y ha vuelto Schumacher…
A Michael le ha pasado lo mismo que a mí. Nos hemos metido en un equipo distinto. Uno tarda un tiempo en adaptarse. A veces el auto funciona de forma un poco diferente a lo que estás acostumbrado o los frenos no responden como quieres… Y eso requiere tiempo. Michael no ha perdido su habilidad. Esta temporada va a demostrar por qué logró ser siete veces campeón del mundo.
¿Cree que su compañero, Rosberg, pueda crearle problemas?
Nico es muy rápido. Está bien tener a un compañero que sea competitivo. Es bueno para los dos. Igual que lo es para Lewis y para mí en McLaren. Eso será un incentivo más para Schumacher.
Hay quien asegura que McLaren diseñó el carro para Hamilton. ¿Se adapta?
El tacto del auto es un poco distinto del tacto al que yo estoy acostumbrado, pero me siento muy cómodo en él.
¿Es Hamilton su gran rival?
Si gano a Lewis y quedamos el 13º y el 15º, no me importará. No estoy aquí para luchar contra Lewis. Tenemos que luchar por estar entre los primeros y, si ganas a tu compañero, siempre está bien. Pero tenemos que trabajar juntos para asegurarnos de que el carro es rápido y, con suerte, luchar por el título.
¿Le preocupa que algunas carreras se disputen en horas tardías, con el sol bajo y poca visibilidad como la de Australia o la de Malasia, este fin de semana?
Eso fue un problema para muchos pilotos el año pasado. Y muchos llevan ahora visores. Pero el problema persiste porque, cuando el sol le da al visor, el reflejo te ciega. Todas nuestras quejas no sirven para que se cambien las horas de esas carreras. Aquí la caída del sol nos perjudica a todos. Y en Malasia perderemos la visibilidad y hay amenaza de que llegue una tormenta, pero a algunos les da igual.
¿Qué presupuesto tiene para el Gran Premio de Malasia?
Como siempre, ganar. Es una carrera de la que tengo buenos recuerdos. El año pasado salí desde la pole position y gané. Pero además fue una carrera caótica que debió acortarse por la lluvia. Se entregaron la mitad de los puntos por apenas quinta vez en toda la historia de la Fórmula Uno, debido a que sólo se completaron 32 de las 56 vueltas que estaban pactadas.