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Osorio Botello, un delantero a dos toques

El atacante ha marcado cinco de sus siete anotaciones en el semestre con la misma fórmula: apenas control y remate.

12 de abril de 2012 - 03:44 p. m.
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A su buen presente se suma que fue convocado por José Pekerman al ciclo de la selección en Bogotá.

Cada vez que anota, Humberto Osorio Botello exhibe un ejercicio de brevedad: recibe, apenas controla y remata. Ritual minimalista y práctico, cada gol del atacante vallenato es preciso, lacónico. De los siete que ha marcado en el semestre, cinco (entre ellos a Santa Fe y a Júnior) no han excedido los dos toques. Antes que a la pegada portentosa, el delantero se aboca a definir a los costados, con el borde interno del pie. La frase estándar para estos casos, aquella del español Baltasar Gracián (“lo bueno, si breve, dos veces bueno”), él podría reescribirla como “lo bueno, si breve, mejor”.

“Trato de ser lo más rápido posible cuando recibo el balón”, dice Osorio Botello, de 23 años. “Los defensas llegan muy rápido y hay que tener esa sorpresa para marcar. Defino lo más rápido posible porque ahí uno muestra la virtud de tomar mal parado al arquero”, señala. Tomando a todo el mundo a contrapié, el cesarense estuvo a punto de empatar un clásico y fue fundamental para la última victoria en Barranquilla.

“Ha dado resultado por lo que está pasando”, añade el jugador de Millonarios con alguna desprevención. Proveniente del fútbol peruano, ha sabido ganarse un lugar en el esquema de Richard Páez, que lo empieza a ver como su hombre de gol. “Hay que decir, en primer lugar, que no es una sorpresa”, comentó el estratega venezolano hace algunos días. “Venía con un antecedente de 15 tantos de la liga peruana. Conozco ese torneo, y no es fácil hacer esa cantidad de goles. Él está reconfirmando lo que sabe hacer. Llegó en condiciones físicas inadecuadas para jugar con nosotros, pero cuando las consiguió, fue titular del equipo, y veo que está mostrando por qué es el líder goleador”, sentenció.

Nacido en el barrio Santa Rosa, de la capital del Cesar, Osorio Botello comenzó a jugar fútbol en los equipos que organizaba su papá, Luis Osorio. Era mediocampista. Ya actuando en la liga del departamento, pasaría al Colegio Nacional Loperena. El técnico de entonces, Silvestre Maestre, lo llevaría a ser centro delantero.

“De ahí surgió el muchacho”, apunta el señor Osorio. Durante un zonal, en el año 2002, el joven fue visto por Reinaldo Rueda y pronto sería convocado a la selección sub-15. “Al poco tiempo”, agrega el artillero, “el presidente de la Liga del Cesar me hizo la conexión en Cali, con el América, y allí hice el resto de categorías”.

Debutó en 2006, con el paraguayo Gerardo González Aquino al mando. Y para comenzar, le marcó un doblete al Tolima, en el empate 2-2 de la fecha 15 del Finalización de ese año, y otro al Envigado, en la victoria 4-1 de los americanos, dos fechas después. Los goles justificaban haber dejado a su familia y a los amigos entrañables, y le daban la razón a Maestre, reconocido en la ciudad como gran formador de futbolistas, entre ellos Armando Carrillo y José Amaya.

Vendrían pasos por varios equipos (Cúcuta, Bucaramanga y Estudiantes de Mérida, en Venezuela) y su arribo a Inti Gas, en la liga peruana. El colombiano Édgar Ospina era el técnico, y fue clave para Osorio Botello. “Él me dio la oportunidad, y me fue muy bien, porque pude marcar una buena cantidad de goles (15), y por eso me trajeron acá”, resume. Convertido en uno de los artilleros del torneo, rememoraba la época (2009) en que fue el goleador de la Primera B.

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Llegó a Millonarios este año, a principios de semestre. Como la solución de gol de los dirigidos por Richard Páez, y tras un comienzo difícil, espera que el buen momento siga, se mantenga. Algunas palabras protocolarias (“contra Tolima, mañana, hay que apostar a lo mismo, con fe y ganas”) no se comparan a las de su padre, orgulloso y sincero: “Admiro su frialdad, porque la coloca, porque no se trata de goles locos, y porque veo que se ha perfeccionado en definir. Con la cabeza también es bueno… y patea tiros libres. Lo que pasa es que cuando los jugadores entran a un equipo como Millonarios, y ya hay base y hay líder, él le da miedo decir: dame el balón. Pero ojalá el muchacho me llegue lejos”, admite. “Aspiro a que llegue a la selección de Colombia. El sábado tiene que destacarse”.

Cumpliendo con el deseo paterno, volverá a la selección nacional, esta vez a la mayor, tras la convocatoria de José Pékerman, quien lo incluyó en un ciclo de cuatro semanas con futbolistas del medio local, empezando este lunes 16 de abril. Ahora bien, habrá que destacarse contra los de Jorge Luis Bernal, mañana (8:00 p.m., Directv) en El Campín, para que los goles sigan siendo un elogio de la brevedad.

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