Desde 2002, cuando se implementaron los torneos semestrales en Colombia, 10 diferentes equipos han conquistado los 14 títulos en disputa. En la misma cantidad de campeonatos previos, que duraban un año, apenas cinco clubes lograron estrella.
Esa posibilidad de que no solamente los equipos grandes, con plantillas numerosas y mayores recursos económicos puedan soñar con lograr títulos, es el principal argumento para que se mantenga el sistema de dos campeones al año.
“Ahora nuestro torneo es mucho más competitivo. Los clubes se han mostrado satisfechos, porque con este sistema han tenido más opciones para ser finalistas. Además, comercialmente es mucho más beneficioso para todos. En este momento, desde el punto de vista económico, el fútbol colombiano no está preparado para los campeonatos largos, no estaría en capacidad de asimilar un catástrofe financiera”, le explica a El Espectador, Ramón Jesurún, presidente de la Dimayor, el mayor defensor del torneo.
Jesurún, sin embargo, reconoce la preocupación de los técnicos, los máximos opositores. “Entiendo que los estrategas se quejen, están en todo su derecho, pero con cualquier sistema de torneo, a ellos les piden resultados inmediatos, independientemente del sistema que se juegue. Pero no estamos cerrados a la banda, en algún momento se podría revisar o modificar, pero actualmente no hay ni una solicitud de cambio de algún club”.
Los entrenadores efectivamente destacan más los contras del sistema de 18 fechas todos contra todos, dos cuadrangulares y una serie final: “Así cualquiera puede ganar, aunque no es por méritos, pues en los cuadrangulares todos comienzan de ceros. Acá se impuso el fútbol resultado”, señala Diego Barragán, nuevo asistente técnico de Millos.
Luis Fernando Suárez, por su parte, argumenta que “la continuidad es clave y eso no se da con torneos tan cortos, pues los directivos no le apuestan a procesos. Casos como Chicó, La Equidad y Júnior, que ya lleva un trabajo de dos semestres, son prueba de ello”.
No obstante, Néstor Otero, timonel del Quindío, defiende el torneo: “Resulta animado y vibrante, les da posibilidades a todos los equipos y no sólo a los que tienen grandes nóminas. El nivel regular de nuestro fútbol no es consecuencia del sistema, sino de la falta de trabajo en la base de los clubes”, argumenta.
Esas palabras se complementan con lo que piensa Néider Morantes, volante del Envigado: “Me gusta el campeonato porque ya no hay tanta supremacía de los grandes”.
Giovanni Hernández, en cambio, lo critica. “A mí no me gusta, porque está hecho para el sexto, séptimo u octavo, que entran con fuerza a los cuadrangulares y al ganar tres o cuatro partidos se meten en la final, entonces es muy difícil que premien al equipo que va arriba; apenas le dan un punto invisible y nada más. El torneo argentino, al igual que la mayoría en Suramérica, también se divide en dos por temporada, pero lo lindo de él es que es bueno y justo, pero lamentablemente acá no tenemos esa cultura porque allá los hinchas, así el equipo vaya de 13 o 14, te llenan el estadio. Igual los dirigentes deberían analizar esa situación, al fin y al cabo, todo es cuestión de costumbre”.
Una posición más conciliadora tiene Luis Bedoya, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, quien sostiene que “es un buen sistema, muy competitivo, altamente emotivo y con gran interés para la afición. Sin embargo, hay cosas por evaluar, debido a los cambios de la legislación de la Fifa, en cuanto a la contratación de los jugadores. Al existir ahora la Copa Postobón, que se prolonga por diez meses, se hace necesario considerar algunas modificaciones, pues al jugarse la Copa Mustang sólo de seis meses, afecta la situación laboral de un futbolista, pues no se le puede firmar sólo por seis meses –cumpliendo los plazos de inscripción– sino por la temporada completa”.
Algunas otras críticas tienen que ver con la reglamentación de los torneos, que han promovido la utilización de la Copa Colombia para cumplir sanciones o borrar tarjetas recibidas en la Copa Mustang. “Durante las últimas fechas del todos contra todos aumentó de manera descarada el número de jugadores que se hicieron amonestar para cumplir la fecha este miércoles en Copa Postobón (hoy) y llegar limpios a los cuadrangulares. Eso debe cambiar, la sanción se debe cumplir en el torneo en el que se recibió”, dijo un dirigente que pidió no ser identificado, pero admitió que su club también ha sacado provecho de esa situación, así como de la norma que habilita para actuar a futbolistas sancionados si el equipo tiene algún jugador en selecciones de Colombia, cuando muchos de ellos, Sub 17 y Sub 20, ni siquiera entrenan con el grupo profesional.