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Rujano, un campeón que escaló hacia la historia

Nadie dudaba de su aplastante dominio, pero José Rujano quería más y el domingo en un histórico lugar que lleva el nombre de otro venezolano, quiso convertirse en todo un prócer y lo consiguió.

21 de junio de 2009 - 04:25 p. m.
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En la Plaza de Bolívar de Bogotá, el ciclista del equipo Gobernación del Zulia se convirtió en el tercer extranjero en coronarse campeón de la Vuelta a Colombia, pero no se unió de cualquier forma al francés José Beyaert, ganador en 1952, y el español José Gómez del Moral, triunfador en 1957.

A diferencia de los dos europeos, Rujano selló su gesta con  victoria en la última etapa y cuarta a su haber en la versión 59 del giro nacional, destrozando el cronómetro en la contrarreloj individual de 23 kilómetros que partió del municipio de La Calera y terminó en el centro de la capital colombiana.

La fracción, que además incluía un premio de montaña de tercera categoría en el Alto de Patios, le permitió al patriota confirmarse como el mejor escalador de la competencia en la tierra de los escarabajos, imponiéndose en los exigentes puertos del Páramo de Letras, Alto de Escobero, Alto de Minas y Alto de la Mona. De igual forma, se hizo al subcampeonato de la regularidad.

‘El Águila del Zulia’, como se le conoce al campeón, recorrió los 1.816 kilómetros en 43 horas, 37 minutos y 55 segundos, aventajando en 5.25 al boyacense, Freddy Montaña (Boyacá es para vivirla). El también venezolano y compañero de equipo del ganador, César Salazar, completó el podio, a 8.49.

El azul de la buena suerte

Para el pedalista nacido en la aldea Santa Cruz de Mora, del estado de Mérida, es su tercer título profesional –fue bicampeón de la Vuelta al Táchira–, pero el logrado el domingo es más que especial y lo compara “con el tercer puesto del Giro (de Italia en 2006) porque ganar la vuelta más tradicional de América me llena de honor y orgullo”.

Pese a su metro y 62 centímetros de estatura, este domingo cuando fue alzado en hombros, se distinguió por su cabello pintado de rojo, aunque durante buena parte de la Vuelta su cabeza lució azul por una razón que él mismo se encargó de explicar: “Era mi bautizo. Cuando llego por primera vez a una carrera, siempre hago algo con mi pelo”.

Y la primera fue la vencida para Rujano, quien festejó lejos de los suyos el Día del Padre, pero no dudó en brindarle el logro a sus hijos José y Mariana que desde ayer tienen a un papá mucho más campeón.

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