Martín Escobar hace muchas preguntas. A punto de cumplir 7 años, repite el mismo ritual cada vez que puede: tras los partidos, busca al padre y recita un interrogatorio, variable según la circunstancia. Papá responde, y las respuestas importan mucho: vienen del hombre que dirige a Nacional, el equipo del que es hincha.
Tras la última victoria del verde, Martín no fue menos emotivo: abrazó a Papá Santiago para felicitarlo por el triunfo ante Tolima, y le dijo que el miércoles en Ibagué había que ganar. “Te van colocando la presión desde casa”, reconoce Papá Santiago, quien espera cumplir los buenos deseos de su hijo.
¿Qué análisis hace del partido del domingo?
Nacional mejoró mucho con respecto a lo que venía haciendo y ganó con una gran autoridad. El equipo fue eficaz y muy contundente a la hora de definir las opciones.
Tolima arranca con la pelota los primeros 20 minutos y llega el gol de Dorlan Pabón…
Hasta ahí ellos intentaban, pero no con claridad. Ahí es donde la contundencia de nuestros jugadores se destaca, porque no necesitan llegar muchas veces para hacer goles. Dorlan los hace en cualquier momento, Rentería también, McNelly también.
¿Esperaban esa diferencia?
Queríamos buscarla. Sabíamos que iba a ser complicado, porque Tolima es un gran visitante. Uno a veces se imagina otro tipo de partidos, pero se dio esta diferencia que hay que defender.
¿Cree que Dorlan fue un punto de desequilibrio?
Es un jugador que con espacios complica cualquier defensa y, si está en una buena tarde, es un hombre que desequilibra: tiene potencia, tiene gol. Además, está muy ilusionado en terminar de goleador del fútbol colombiano.
¿Cómo está el ambiente en el grupo?
Excepcional. Hemos tenido muchas charlas de psicología para trabajar la parte mental de los jugadores. Hay mucha armonía: creo que, cuando tuvo malos momentos, Nacional se aferró al trabajo de equipo, a las buenas relaciones, a las buenas energías, a la unión de grupo. Y cuando juega bien y gana, como el domingo con Tolima, eso hace que el ambiente sea mejor para esta etapa final.
¿Cómo evaluaría el semestre?
Cuando tomamos el equipo había muchas dificultades. Se ha recuperado el sentido de pertenencia por la institución, se les ha dado mucha oportunidad a los jugadores de la cantera. El equipo ha recuperado la credibilidad en la afición y hemos recuperado la identidad futbolística. Sí, creo que ha sido un semestre muy positivo y es un proyecto nuevo, y yo espero que se pueda mantener por mucho tiempo. Mi sueño como técnico es poder estar un tiempo muy largo en Nacional.
Incluso si en Ibagué Nacional perdiera, ¿sería un semestre positivo?
Pienso que sí, por lo que le he mencionado. Han sido muchos los aspectos positivos, y bueno, ya esa respuesta de si el semestre ha sido bueno o no la darán los directivos.
¿Cuáles son las metas con Nacional a mediano plazo?
Poderle dar títulos a la institución. Creo que eso haría posible tener un tiempo largo. Inicialmente me han ofrecido un contrato de 2 años, pero uno de los retos que tengo es permanecer en una institución más de tres o cuatro años para cumplir un verdadero proceso. Y si se me da en la casa, porque Nacional es mi casa, sería el hombre más feliz. Es como un sueño que tengo: hacer historia con Nacional. Estamos cerca de un segundo título, que para mi hoja de vida deportiva sería muy bueno, porque solamente Zubeldía y Quintabani consiguieron dos… y tener la posibilidad de llegar a un tercero más adelante: son esos alicientes que uno tiene como hombre y como técnico.
Usted habló de una identidad futbolística. ¿Qué es lo que hace que Nacional sea Nacional?
Que sale siempre a proponer los partidos. Se ha vuelto un equipo práctico, calculador, que no puede regalar cosas en instancias importantes. La premisa es jugar bien al fútbol: no se ha podido conseguir con la regularidad que uno pretende, pero en pasajes del campeonato apareció ese fútbol de fluidez que le gusta a la gente. Por lo menos en la intención, la idea está: que sea un equipo que construya fútbol a partir de una buena posesión de balón.
¿Tiene alguna preferencia en la otra llave?
Para nosotros es igual si nos toca con Millonarios o con Equidad. Millonarios es un equipo que sale más a proponer y Equidad aguanta más, que sabe que tiene limitaciones, pero conserva un gran trabajo táctico. Veo una semifinal muy cerrada, aunque creo que todas han sido cerradas: no hay un favorito en esa llave. Vamos a esperar.
¿Cómo será el planteamiento en Ibagué?
Nacional ni puede ir a regalarse ni a defenderse. Es manejar un punto intermedio: tener precauciones, tomar recaudos y atacar en los momentos claves del partido cuando se generen los espacios. Llevamos una diferencia de dos goles y no podemos ser tan folclóricos e inocentes de darle espacio a un equipo que tiene mucha velocidad y sabe trabajar a espaldas de nuestros defensores. La agrupación y el trabajo táctico serán indispensables.
¿Qué le dijo Martín después del partido del domingo?
(Risas) Me dio un abrazo, me felicitó y no hizo muchos comentarios. Sólo dijo: papi, hay que ganar en Ibagué para llegar a la final. Ya el hombre está muy entendido. Se da cuenta de todo.