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Colombia, con visa para un sueño

La Tricolor goleó 3-0 a Bolivia y con 25 puntos aseguró cupo directo al Mundial de Estados Unidos, México y Canadá 2026.

04 de septiembre de 2025 - 10:00 p. m.
Juan Fernando Quintero marcó el tercer gol en la victoria de Colombia sobre Bolivia, en el estadio Metropolitano en Barranquilla. EFE/ Mauricio Dueñas Castañeda
Foto: EFE - Mauricio Dueñas Castañeda
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En “Domingos por la tarde” —uno de los poemas más conocidos de Luis García Montero— dice: “No conviene que demos a estas cosas un valor excesivo. / Son noventa minutos en un vaso de agua. / Pero a mí me han quitado muchas veces la sed”. Tantas veces nos hemos ahogado en él, tantas otras armamos una tormenta y otras cuantas también nos hemos podido refrescar.

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Eso fue el triunfo de Colombia. Un refresco en medio de una sequía que no estaba pasada por el cambio climático, pero sí por la falta de gol y de claridad de una selección que en este 2025 no sabía lo que era ganar por las eliminatorias y había naufragado en ese vaso de agua, desdibujándose, así como la ilusión que había creado en un 2024 en el que sí perdió una final de Copa América, pero logró un invicto que le había dado una confianza atípica al combinado nacional.

Fueron seis partidos sin ganar; tres de ellos —una derrota y dos empates— de local. Ni siquiera ese fortín llamado Barranquilla había servido. Y todo hay que decirlo, creo que la hinchada que asiste al Metropolitano por momentos se merece al equipo que vimos este año. Faltó espíritu y la unión que se supone que despierta el fútbol y más una selección nacional.

La unión en el partido de anoche la generaba un solo nombre: Dayro Moreno, el goleador histórico del fútbol colombiano. Resistido, cuestionado, pero al final el delantero de Once Caldas parece ser el espejo de muchos, porque se ve más mortal que los demás. Es el futbolista que quizá no emana los principios que todos quieren, pero es el que más se parece a nosotros, o a muchos de nosotros, que se da sus licencias de ser humano sin renunciar a lo fundamental.

En esos primeros 45 minutos del vaso de agua de ayer parecía que nos íbamos ahogando otra vez. Varios balones estuvieron cerca de entrar, pero Carlos Lampe, guardameta boliviano, con más suerte que virtud, logró detener los remates. Las gargantas seguían secas. Pero llegó el minuto 30 y por el costado derecho, del que volvió a ser el dueño Santiago Arias, asistió a James, el de siempre, que sorprendió con un remate de derecha, esa que casi parece no necesitar, y abrió el marcador con un balón que entró por el palo del arquero para darnos a todos ese refresco y romper la sequía del clima y de tantos partidos sin celebrar.

“Dayro, Dayro, Dayro”, el pedido de la afición

Aún con el triunfo en el bolsillo, la gente no dejó de pedir a Dayro Moreno. Estaban sedientos, no solo de goles, quizá también de ganas de celebrar como lo hace él. Parafraseando la canción de Manu Chao a Maradona. Si yo fuera Dayro, viviría como él. Bolivia, que cuando viene hay dos cosas que no conoce —el mar y la victoria—, le propuso a Colombia el partido que más le cuesta, ese en el que le entrega la iniciativa y el balón para que busque con inventiva e insistencia las llegadas a gol. Nada distinto a lo esperado, pues los visitantes —los peores de la eliminatoria tras haber sumado solamente contra Chile— ofrecieron así las condiciones para que en un Metropolitano, iluminado por relámpagos que amenazaban con lluvia, pidieran más anotaciones y alegrías.

Mientras Néstor Lorenzo, técnico de Colombia, seguía alimentando la expectativa por el posible ingreso de Dayro, sí dio un contentillo que se tardó mucho más de lo esperado, pero que era justo y necesario para la selección: la presencia de Juan Fernando Quintero, que terminó reemplazando a James Rodríguez con la intención de seguir teniendo un líder con ideas y refrescar también la imaginación y la creación de juego.

A Colombia le estaba cayendo la noche. Los destellos que aparecían en el cielo y el olor a lluvia que mencionaban los barranquilleros parecían ser mal presagio, pues todo esto sucedía al tiempo en el que Bolivia se acercaba con peligro al arco de Camilo Vargas, que incluso lo comprometió en una jugada pasada la hora de juego.

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La intención de meter a Quintero, afortunadamente, no se quedó en eso. Si alguien se llena el pie de precisión y asistencias es él. Y en un contragolpe al minuto 73, solo tuvo que recibir el balón, levantar la mirada y entregarle como con la mano la pelota a Jhon Córdoba, que también se sirvió su sorbo de agua, se refrescó, se quitó la sal y anotó el segundo tanto del partido, necesario para calmar los nervios y dudas de un resultado que terminaría siendo abultado y dejó al combinado nacional con 25 puntos en la eliminatoria de la Conmebol.

El Metropolitano lo gritó casi con la misma emoción que el gol. Dayro Moreno se puso los botines y al minuto 80 ingresó junto con Juan Camilo Portilla. Lorenzo leyó que el público quería algo de folclor y se lo dio. Que las formas hay que mejorarlas, sí, muchas, pero ayer Colombia volvió al triunfo y se despidió de Barranquilla en estas eliminatorias con la tranquilidad de haberle regresado una alegría a la gente que viajó para atestiguar la séptima clasificación a una Copa del Mundo, tras haber asistido a las ediciones de 1962, 1990, 1994, 1998, 2014 y 2018.

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Juanfer Quintero selló la victoria

Quedó tiempo para uno más. Y lo hizo el que veníamos mencionando. Un bálsamo y un gol también de revancha. Quintero, que recibió un pase de la muerte de Luis Díaz, controló y definió cruzado y a media altura con la tranquilidad que lo caracteriza para sellar el resultado. No fue uno ni fueron dos, fueron tres. El vallenato volvió a escucharse en el Metro.

Solemos dejar todo para lo último, y la clasificación al Mundial no iba a ser la excepción. Era algo que se nos estaba escapando desde hace varios meses y ya por fin está la certeza y la realidad de que Colombia asistirá a la Copa del Mundo de Canadá, Estados Unidos y México el próximo año. Tan añejo y fuera de moda estaba, que seguramente con la añoranza de acompañar a la selección, muchos van a reinventar el sueño americano y buscarán en los meses venideros la visa para un sueño.

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