Colombia respiró aliviada tras el sorteo del Mundial realizado el viernes en Washington. De frente, tiene un escenario manejable para un equipo que viene creciendo y que, más allá de la ilusión, sabe que los mundiales no se juegan en papel. Los rivales serán Portugal, Uzbekistán y el ganador de la primera llave del repechaje internacional. Un grupo que, sobre el papel, permite soñar, pero que también exige cautela: en los mundiales, confiarse es el primer error. Y Colombia lo sabe mejor que nadie.
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El nombre más grande del grupo es Portugal, un verdadero candidato al título. Campeón de la Liga de Naciones, con una base sólida y con el último baile de Cristiano Ronaldo, llega como cabeza de serie y con un ritmo competitivo altísimo. Por fortuna, para Colombia, el duelo contra los portugueses, en Miamo, será en la última fecha del grupo. Eso permite que el debut sea menos áspero, más de preparación y de ajustar detalles. En mundiales largos y con tantos partidos, empezar suave ayuda a tomar confianza antes de enfrentar al gigante de la zona.
El estreno de Colombia será contra Uzbekistán, un rival que sorprende. Debutante en la Copa del Mundo, llega tras un proceso sólido en Asia y bajo el mando de Fabio Cannavaro, campeón del mundo en 2006. Era, a priori, uno de los emparejamientos más accesibles del bombo. Y le tocó a la selección. Un debut que, sobre el papel, luce favorable, pero que no puede tomarse a la ligera. Los debutantes suelen jugar con una energía especial, sin nada que perder y con la ilusión intacta. Esa combinación complica a más de uno.
El segundo partido será contra el rival que llegue del repechaje internacional, una llave que reúne a Jamaica, Nueva Caledonia y la República Democrática del Congo. Primero se jugará una semifinal entre Jamaica y Nueva Caledonia; el ganador enfrentará a RD Congo en la final del repechaje. De ese cruce saldrá el tercer rival de Colombia. En teoría, también es un rival manejable. Ninguno de los tres representa una potencia mundial, y la historia indica que los equipos que llegan desde el repechaje suelen tener menos rodaje. Pero, de nuevo, la historia de los mundiales enseña que subestimar al adversario, por pequeño que parezca, ha costado eliminaciones dolorosas.
La consigna es simple: mantener los pies en la tierra. Colombia ha vivido lo que significa llegar con exceso de confianza. El recuerdo más claro es el de Estados Unidos 1994, cuando la selección aterrizó en Norteamérica como favorita absoluta y terminó eliminada en la fase de grupos. Fue el primer Mundial organizado en esa región, donde se volverá a jugar ahora. La lección quedó marcada a fuego: en un torneo así, nada está ganado antes del pitazo inicial.
El nuevo formato del Mundial, con 48 equipos, parece ofrecer un camino más accesible para avanzar. Clasifican los dos primeros de cada zona y los ocho mejores terceros. Es decir, 32 de los 48 seguirán vivos después de la fase de grupos. Con tres puntos y una buena diferencia de gol, se puede pelear la clasificación a los dieciseisavos de final. Pero ahí está el detalle: hay que jugar los partidos. Nada se regala y todos llegan con motivaciones gigantescas.
Para preparar el torneo, Ramón Jesurun confirmó que Colombia tiene casi cerrados dos amistosos de lujo antes del Mundial: Croacia y Francia, Dos selecciones de peso, estilos opuestos y jerarquía. Dos exámenes que permitirán medir el nivel real del equipo antes de enfrentar la presión máxima.
En el panorama general, ningún grupo parece realmente imposible. Con tantos cupos disponibles, los favoritos deberían clasificar sin mayores sobresaltos.
La ceremonia del sorteo tuvo un tono marcadamente político. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, entregó el llamado Premio FIFA de la Paz a Donald Trump. También estuvieron presentes Claudia Sheinbaum, presidenta de México, y Mark Carney, primer ministro de Canadá. Fue un evento que mezcló el brillo del fútbol con la presencia de figuras de poder, un recordatorio de que este Mundial no solo mueve emociones, sino también intereses.
Los anfitriones están listos. Los estadios de Estados Unidos, México y Canadá ultiman detalles. Los grupos ya están definidos. En poco más de seis meses, empezará un nuevo Mundial. Colombia llega con ilusión, con un grupo amable y un camino posible, pero también llega con la obligación histórica de no repetir errores: no confiarse, no inflarse ni perder el foco.
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