Los mismos barranquilleros lo dicen: el calor está bravo. La temperatura supera los 33 grados centígrados. Aunque desde Perú y Argentina lanzaron pullas por la decisión de jugar con este clima, lo cierto es que en la cancha las condiciones son iguales para ambos. Tan es así que Colombia lleva seis partidos sin ganar jugando a las 3:30 en el estadio Metropolitano. La última victoria fue en 2016, contra Venezuela.
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El calor de la hinchada es necesario, no sofoca a pesar de que pueda aumentar la temperatura. Varios coinciden en la ciudad en que se puede ser respetuoso con el rival, pero las marimondas deben ser para el equipo local y no para el visitante, como pasó el domingo en la noche en el recibimiento de una Argentina que llega siempre (la historia quizá se lo permite) mirando con altivez.
Se espera que las gradas estén colmadas. En las tribunas se ven las camisetas con los nombres de los jugadores, resalta en especial una que dice “el mejor de América”, aludiendo a James Rodríguez y su distinción como el mejor jugador de la pasada Copa en la que fuimos subcampeones. Además del 10, la gente, en especial los niños, piden que Camilo Vargas, Richard Ríos y Luis Díaz sean los que se acerquen para una foto o una firma. Detalles no menores, pues los grandes se inspiran con la ternura de los pequeños, y puede que de ese saludo que no pasa del minuto luego surjan los Díaz, Ríos o Juanfer del futuro.
“Noooo jodaaaa, eso es como emborracharse, si la embarras no hay nada ma’ que hacer”, dijo uno de los vigilantes del Estadio Metropolitano cuando le pregunté cómo veía el partido para mañana, pues aseguró que lo importante es que Colombia no cometa errores. Aquí todos jugamos a ser técnicos, y muchos concuerdan en que la actitud no se debe negociar; por lo tanto, la concentración para minimizar los errores es uno de los aspectos fundamentales para enfrentar a un grande como Argentina, que por un error de ese tipo nos cobró y nos arrebató una Copa que estuvo muy cerca de ser nuestra.
Argentina jugará sin Messi, que para muchos sería una preocupación menos, pero bien lo dijo Lionel Scaloni: Argentina aprendió a jugar sin la Pulga, y lo demostró en la pasada goleada contra Chile. El 10 por ahora lo tiene Paulo Dybala, que tiene otro aire, y aunque es el único con ese soñado dorsal en su espalda, otros jugadores como Rodrigo de Paul o Leandro Paredes podrían aparecer para complicar a los colombianos.
¿La herida de la final sigue abierta? “Cada partido es una historia distinta, un nuevo desafío, una nueva oportunidad. No es una revancha”, respondió Néstor Lorenzo en la rueda de prensa, a pocas horas del partido.
“En la final hubo un dominio alternado en cuanto a situaciones, en cuanto a juego. Sí creo que llegamos más agotados que ellos a ese partido y eso nos pasó factura, pero sí, hay que jugar bien y eso significa manejar un montón de situaciones que el equipo viene trabajando y madurando. Hay que manejar la ansiedad y creo que el equipo va creciendo en eso. Para ganarle a un campeón hay que tener manejo de los momentos y darles importancia a los detalles. Eso marca la diferencia”. Todo está listo. Este martes, Colombia volverá a verse las caras con Argentina.
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