El título se fue de las manos, como la pesca que, antes de subir al bote, se suelta del anzuelo. Jhon Sevillano abrió la cuenta de Colombia a los 41 minutos, un zurdazo cruzado al segundo palo que prendió la mecha de la ilusión, el sueño latente de que la selección podía lograr su segundo título en el Sudamericano Sub-17, tras el conseguido en 1993.
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A Brasil le tomó toda la segunda parte empatar, pero lo logró al minuto 87, con un cabezazo de Angelo Candido que mandó el partido a los penaltis, cobros que fueron demasiado pesados mentalmente para Colombia. El empate dejó atontado al combinado nacional, que apenas metió un remate en la tanda definitiva, frente a los cuatro aciertos de los brasileños. La noche terminó significando la decimocuarta corona para la canarinha sub-17, frente a una nueva decepción de la tricolor, en su casa, con el estadio en Cartagena a reventar y después de haber tenido el título en el bolsillo.
El pesimismo de la derrota, no obstante, no puede opacar el torneo que hizo Colombia en una categoría que, históricamente, no ha sido cómoda para la selección. En 20 torneos, contando el reciente que terminó el sábado, la sub-17 solo ha llegado a tres finales, con dos derrotas y apenas una victoria. En las dos ediciones anteriores, el equipo ni siquiera había logrado superar el primer corte, mientras que esta vez logró el cupo al mundial, que se hará en Catar, de forma anticipada al entrar en semifinales.
Colombia irá a la Copa del Mundo con la garantía de tener un equipo competitivo. La portería, defendida por Jorman Camilo Mendoza, fue la menos vencida del campeonato. La defensa, liderada por los centrales Brait García y Edmilson Yosue Herazo, también destacó. En el medio campo, sobresalieron Cristian David Flórez y Miguel Ángel Agámez, mientras que Cristian Camilo Orozco despertó el interés del fútbol inglés. Y también hubo llamada británica para preguntar por Santiago Londoño, el nueve de Envigado, uno de los goleadores del Sudamericano y una de las principales certezas del equipo que dirige Freddy Hurtado.
No habría que echar en saco roto el rendimiento de una selección que, en seis partidos, solo perdió un juego, contra Paraguay en la fase de grupos. Colombia les ganó a Perú, Chile, Argentina y Venezuela, mientras que con Brasil el pan se le quemó en la puerta del horno. Será una lección aprendida para el equipo, una falla, eso sí, sintomática del fútbol colombiano.
Habrá revancha en el mundial, una oportunidad para que este grupo de futbolistas se redima. En las últimas semanas, mostraron sus capacidades para competir. El título se les fue por un suspiro, pero durante todo el Sudamericano demostraron tener pergaminos para ilusionarse con una victoria.
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