De los técnicos que se darán cita en Perú a partir del próximo domingo en el Juventud de América, ninguno presenta tantos sellos suramericanos en su pasaporte como Eduardo Lara Lozano. El colombiano completará su novena cita de Conmebol (dirigió dos Sub 15 -2005 y 2007-, un Sub 16 -2004-, tres Prejuveniles -2003, 2005 y 2007- y dos Sub 20 -2005 y 2007-), y antes que presumir de ellos, la experiencia acumulada, que mezcla clasificaciones a mundiales y hasta título, le indica que hay que afrontar el siguiente como si fuese el primero.
¿Qué le encuentra de especial a cada Suramericano?
La experiencia que uno ha adquirido a través de los nueve años que se van a completar con la Federación, te da esa tranquilidad de que no es el primero, como aquel Prejuvenil de 2003 donde había el nerviosismo normal. Ahora uno va mucho más tranquilo, tienes varios torneos internacionales encima, el hecho de haber pasado por una selección de mayores te fortalece y sobre todo el contar con un gran grupo como éste, te reconforta y brinda esa confianza para afrontar otra responsabilidad con el país.
Luego de casi una década representando el fútbol nacional son muchos los cambios, pero ¿qué mantiene en esencia?
La humildad con la que uno ha afrontado su trabajo, esa parte no la voy a cambiar jamás. Desde el 15 de septiembre de 2002, cuando arranqué con selecciones nacionales, trato de seguir siendo el mismo y apoyándome en la madurez que se va adquiriendo a través de los años para desarrollar un mejor trabajo.
¿El criterio para seleccionar jugadores se ha modificado o conserva los mismos principios?
La experiencia acumulada marca la diferencia. Antes mirabas, observabas varias veces, evaluabas y repasabas para tener un concepto, pero ahora con el conocimiento previo del jugador y al verlo en acción, ya uno sabe si es o no, eso es como el que trabaja con tenis, distingue los originales de las réplicas a simple vista, entonces eso te lo da el bagaje que a veces uno no alcanza a valorar, pero la gente que está afuera sí, cuando te llama para consultarte.
De tantos jugadores que ha lanzado al fútbol profesional, ¿cuál es el alumno aventajado?
Son muchos, pero me quedo con dos y ambos de esa primera selección de 2003. Muchos de ese grupo no se sabían ni siquiera el coro del Himno Nacional, se los enseñamos y cuando fuimos a jugar por el tercer puesto del Mundial frente a Argentina, a mí se me puso la piel de gallina y se me vinieron las lágrimas de verlos ahí entonándolo. Por eso los casos de Pablo (Armero) y Cristian (Zapata) me resultan tan especiales y da la casualidad que están juntos en el Udinese.
¿Quién dio más de lo esperado?
Los dos. Por ejemplo, a Cristian en las selecciones le decían ‘El Mago’ porque él era volante de creación y en el Suramericano de 2005 salió jugando desde atrás, llegó a línea de fondo y tiró el centro para que Wason (Rentería) la metiera en ese partido que le ganamos a Uruguay 3-1, entonces cuando pasó por el banco me dijo: ‘¿Ve, profe, que yo soy el mago que usted necesita?’. Él, como la mayoría, son muchachos muy agradecidos.
¿Estar en los Olímpicos sería completar un ciclo como técnico?
Para todos es una gran ilusión y como les digo a los muchachos: si el corazón quiere, el cuerpo puede, entonces cuando existe la voluntad se consiguen mucho más fácilmente las cosas. Gracias a Dios he manejado Sub 15, Sub 17, Sub 20 y tuve el premio mayor de poder dirigir la selección absoluta, por lo que llegar a unos Olímpicos me haría sentir más realizado.
Hernán Gómez llevó por última vez a Colombia a una Olimpiada. ¿Le ha pedido algún consejo?
Con el profe ‘Bolillo’ dialogo bastante y me dijo que ese partido ya se lo jugó en Barcelona 92. Nosotros lo queremos jugar también.
En la preparación internacional que tuvo este grupo se ganaron varios torneos, ¿esto fortalece la mentalidad o genera exceso de confianza?
Es importante cuando se gana, porque multiplica la confianza y los muchachos lo han tomado con mucha madurez. A Tolón fuimos con un grupo tres años por debajo de la categoría, costó mucho pero nos sirvió de experiencia. Después ganamos un torneo en Paraguay, otro en Perú, fuimos terceros en Medellín y luego en Bolivia y Estados Unidos salimos subcampeones, pero les he insistido a ellos que ahora debemos reafirmarlos en el Suramericano.
¿Qué tiene de distinto este grupo respecto a otros?
He tenido grupos maravillosos, como el que jugó el Mundial Sub 17 de Corea, que se quedó en el camino ante Ghana, que luego sería el campeón. La selección de 2003, por ejemplo, era un grupo bien conformado que jugaba buen fútbol, la juvenil era muy unida y en eso se parece a ésta, porque ese es el punto de partida de todas las selecciones que armo, que los jugadores se quieran, porque cuando unos tiran para un lado y los demás hacia otro, no hay caso. Este equipo de ahora adelante tiene más chispa y picardía, me parece que cuenta con mayor fantasía en la parte individual.
¿Y qué le podría faltar?
La llegada de James (Rodríguez) y de (Luis Fernando) Muriel. Son dos muy buenos jugadores y ojalá podamos contar con ellos.
¿Llegó el momento de ganar un Suramericano afuera?
Dios quiera y ojalá fuera éste, porque vamos a ser la sede del Campeonato del Mundo. Fortalecería bastante y este grupo lo quiere buscar y va a ir a pelearlo, pero a mí no me gusta adelantarme a las cosas, sino ir paso a paso.
Usted ha tenido más aciertos que tropiezos en las distintas selecciones, pero ¿cuál derrota lo marcó más?
Todas sirven para madurar, pero de las que me dolieron porque me ilusioné y el país también, fue con la mayor. Emparejamos las cargas en cuanto al sueño mundialista, pero lastimosamente no se nos dio.
¿Se ha puesto a pensar por qué Colombia no llegó a Sudáfrica?
Si uno empieza a repasar, hubo un factor determinante como fue la lesión de Fabián (Vargas), quien aparte de pasar por un momento excepcional, era el alma, el líder en ese grupo, y lo perdimos en un partido clave contra Ecuador y antes de ir a jugárnosla toda con Uruguay en Montevideo, entonces eso nos golpeó bastante y en particular a mí, porque el Mundial lo veía muy cerca.
¿Se resigna o aplazó ese sueño?
Algún día volveré a tener esa oportunidad, estos son grupos que conozco como la palma de la mano y el día que me toque nuevamente, ahí vamos a estar para cumplir ese sueño de dirigir en una Copa del Mundo.