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¡Si es Bayern… es bueno!

En la definición por penaltis los alemanes eliminaron al Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu de la capital española. El duelo por el título será en el Allianz Arena de Múnich.

25 de abril de 2012 - 05:33 p. m.
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Dramática resultó la definición del segundo finalista de la Liga de Campeones de Europa. A Bayern Múnich y Real Madrid no les alcanzaron 210 minutos (90 en el Allianz Arena y 120 en el Santiago Bernabéu) para romper la paridad. Terminaron igualados 3-3 en el marcador global (triunfos locales 2-1) y tuvieron que irse a la tanda de los penaltis, en la que la suerte favoreció a los alemanes, quienes tuvieron más cabeza fría y lograron el derecho a disputar su quinto título en el torneo de clubes más importante del mundo.

Desde los 12 metros, Cristiano Ronaldo, al igual que Lionel Messi el martes ante el Chelsea, Kaká y Sergio Ramos, fallaron para los dirigidos por José Mourinho. Mientras que Alaba, Mario Gómez y Bastian Schweinsteiger marcaron para el Bayern, que bajo las órdenes de Jupp Heynckes tendrá la oportunidad de jugar en su estadio, como estaba definido desde hace dos años, cuando se le otorgó la sede de la final.

Y eso que al Real Madrid le bastaron apenas 13 minutos para hacer la tarea y darle vuelta al 2-1 con el que perdió en la ida.

Muy temprano el árbitro húngaro Vikto Kassai decretó un penalti inexistente a favor de los locales, que Cristiano Ronaldo transformó en gol. Y luego de un par de llegadas de los alemanes, el portugués recibió sin marca un balón dentro del área y decretó el segundo.

Parecía asunto terminado, porque la defensa visitante hacía agua y los blancos, con el apoyo de su hinchada, estaban agrandados.

Pero los alemanes sacaron su casta, se acomodaron poco a poco en la cancha y comenzaron a manejar las acciones, hasta que lograron el descuento, que empataba la serie.

Tras un centro por el costado derecho, el defensa Pepe empujó a Mario Gómez y el juez señaló el punto blanco. Cobró Arjen Robben y puso a celebrar a los bávaros, quienes de ahí en adelante fueron más que su rival.

El Madrid pagó las consecuencias del desgaste del partido del sábado pasado en Barcelona, por la liga local, pues sus jugadores se quedaron físicamente.

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El Bayern, en cambio, motivado por el hecho de que la final se jugará en su estadio, se montó en el partido y buscó más el arco de Íker Casillas.

Los últimos 20 minutos del tiempo reglamentario fueron un monólogo de los bávaros, que lograron dejar en silencio a un estadio que horas antes era una caldera.

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En la prórroga ninguno de los dos equipos arriesgo demasiado y no se presentaron opciones de gol. Y en los penaltis apareció la conocida efectividad alemana para sentenciar una serie muy vibrante, digna de dos de los clubes más grandes del mundo.

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