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Teófilo, indefendible

El barranquillero se hizo expulsar, en el camerino peleó con el arquero de su equipo, Sebastián Saja, y luego sacó una pistola de aire comprimido.

15 de abril de 2012 - 03:12 p. m.
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La pistola de aire comprimido que enseñó en el interior del camerino, un instante después de que el arquero Sebastián Saja se le vino encima, fue la gota que rebasó el vaso. El clásico ante Independiente, el que terminó con una goleada 4-1 a favor de los Diablos Rojos, posiblemente haya sido el último partido de Teófilo Gutiérrez en Racing Club. Ayer, los dirigentes postergaron el almuerzo del domingo y se reunieron durante varias horas, deliberando qué hacer con el polémico goleador. Por la tarde, el presidente Gastón Cogorno se comunicó con el apoderado del atacante, Carlos Granero, y pactó un encuentro para este mediodía. Eso sí, el máximo directivo le adelantó al agente que el colombiano recibirá una sanción. Todo indica que será separado de un plantel que ya no tolera su constante falta de conducta, aunque tampoco se descarta una multa.

El sábado, Gutiérrez fue expulsado a los 22 minutos del segundo tiempo por el árbitro Sergio Pezzotta. El delantero le reclamó al hombre de negro por una infracción que Gabriel Milito, ex Barcelona y actual capitán rojo, le hizo a su compatriota, Giovanni Moreno. Según el testimonio que Teo les dio a sus allegados, le gritó “carón”. El referí entendió “cagón”. De cualquier forma, lo suyo fue irrespetuoso y la tarjeta roja, una consecuencia lógica. Y para sus compañeros, resultó el disparador de una bronca que nunca disimularon y que ya viene de arrastre del campeonato pasado, cuando el barranquillero se hizo destacar por sus goles, pero también, por sus desplantes.

El Espectador accedió a la intimidad de ese vestuario revuelto. “Le estás robando la plata a Racing”, le gritó Saja apenas llegó al vestuario. Gutiérrez lo miró con desdén y se encaminó a las duchas. Ese gesto despreocupado del delantero desató la furia del número uno celeste y blanco, que se lanzó sobre Gutiérrez. Las trompadas volaron sin pausa y Giovanni Moreno, que se interpuso entre los dos para calmar las aguas, recibió un golpe. Enseguida, Lucas Aveldaño y Matías Martínez se sumaron a la trifulca. Lo que siguió fue una imagen que paralizó a propios y extraños. “¿Dónde está ese maricón?”, gritó Teo, con una pistola de paintball en la mano, como si fuera un gángster en vez de un jugador de fútbol. Nadie podía creer lo que veía. Una hora después, los futbolistas se retiraron en el bus y el colombiano se fue solo en un taxi.

Alfio Basile, el técnico que había intentado enderezar a Teo, ya había presentado su renuncia. Y 24 horas después, mientras los dirigentes se ocupaban de cerrar la llegada de Luis Zubeldía, exentrenador de Lanús y Barcelona de Guayaquil, el tema más comentado en la mesa de las negociaciones era el futuro de Gutiérrez. “Cuando dijo que se quería ir a jugar a Boca o River en el receso del verano, nos hizo enojar. Pero queríamos que siguiera un rato más. A fin de cuentas, es un crack. Ahora, la verdad, nos arrepentimos y nos preguntamos por qué no lo dejamos ir”, le confió un alto directivo de Racing a El Espectador. Entonces, cuando el jugador estaba en Barranquilla de vacaciones, se habló de un pase al Porto. Lo cierto es que ahora, más allá de que la mayoría de los directivos albicelestes quisieran ponerle una estampilla y mandarlo de regreso al departamento del Atlántico, no pondrán en riesgo la tesorería de la institución.

Gutiérrez tiene dos años y medio de contrato por delante, recientemente acordados. Es el segundo mejor vínculo del fútbol de estas tierras, detrás del de Juan Román Riquelme. Rescindir ese convenio sin causa justificada, más allá de que Racing posee evidencia del mal comportamiento del futbolista, sería un perjuicio económico. Al club argentino le corresponde el 20% de los derechos económicos de una transferencia. El resto del pase es propiedad de un grupo inversor. El tema es el valor de la venta. Con semejante hoja de vida manchada, ¿qué equipo serio de Europa estaría dispuesto a desembolsar una millonaria cifra en euros por este indisciplinado colombiano? Y si no juega de aquí al final del campeonato, ¿esa medida no atentará contra el precio de su ficha?

Ayer, Gutiérrez se encerró en su apartamento de Puerto Madero, en el corazón de Buenos Aires, y apagó sus teléfonos móviles. Lo acompañó su familia, incondicional. Y aunque el jugador fue impenetrable, desde su entorno dejaron ver señales de su pensamiento. “Que el arquero quiera hacer justicia con mano propia es inadecuado. Si sancionan a Teo, también deberían multar a Saja”, confió un allegado al colombiano. Y añadió: “Quieren tapar el desastre de Racing con lo que pasó en el vestuario”.

La realidad es que la relación entre Gutiérrez y sus compañeros no tiene retorno. Cuando Miguel Ángel Russo era el entrenador, Teo se peleó a golpes de puño con otro arquero, Mauro Dobler. El año pasado, después del partido que Colombia le ganó por las eliminatorias a Bolivia en La Paz, llegó dos días tarde y le dijo a Diego Simeone, entonces técnico del equipo, que no viajaría a San Juan para jugar contra San Martín por su estado febril. Los hinchas, que lo idolatraban, empezaron a mirarlo feo cuando este verano dijo que quería jugar en “un grande”. Y aquellos que suelen ir a los entrenamientos de Racing no dejan de sorprenderse con el poco feeling que tiene con la gente que le pide autógrafos o fotos. ¿Será por eso que tiene el auto marcado por una colección de rayaduras? Y sus infantiles expulsiones, claro, les ponen los pelos de punta a dirigentes, hinchas, técnicos y compañeros. La de este sábado fue la cuarta en 39 partidos disputados con la camiseta de Racing Club.

Por esa razón, por ser considerado un reincidente, Gutiérrez recibiría entre dos y tres fechas de suspensión. Agravado por el insulto al árbitro. Hoy en la mañana, cuando el plantel vuelva a entrenar en el estadio Juan Domingo Perón, Teo está convocado. ¿Aparecerá por ese vestuario, que no lo quiere ver más? El técnico interino, Juan Barbas, exfutbolista de la selección de Argentina, espera instrucciones de los dirigentes. ¿Lo separarán? Basile ya no está. Claudio Ubeda, su ayudante, tampoco. Pero ayer, Barbas tiró munición gruesa contra el colombiano: “Conmigo, ‘Teo’ no juega nunca más”. Y cargó las tintas: “Lo que pasó en el vestuario entre Saja y ‘Teo’ no lo viví nunca en mi carrera. Por más que sea un excelente jugador, hay que tomar medidas. Se necesita cirugía mayor. Si no se sanciona al jugador, tenés problemas con el resto del plantel”. La historia de Teo en Racing parece terminada. Hoy se escribiría el capítulo final.

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