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Todos los ojos sobre Tiger

La lista de lo prohibido en Augusta es larga y variada. Un gran panel electrónico avisa en la puerta principal del campo.

08 de abril de 2010 - 04:56 p. m.
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Ojo, nada de cámaras, radios ni ningún aparato electrónico, prohibidas las sillas, los periscopios y las escaleras de mano, olvídese de llevar banderas y ningún otro símbolo, ni se le ocurra entrar bebidas alcohólicas y fumar, y mucho menos correr o gritar. Vamos, que usted puede ver a Tiger Woods si lucha entre la multitud, pero prohibidísimo sacarle una foto, pegarle un grito o dar unos rápidos pasitos para coger posiciones.

Así que, después de los mítines, los discursos, las fotos y los autógrafos se verá este fin de semana entonces si a Tiger todavía le funcionan los trucos mentales que su padre, Earl, usó con él cuando de niño le instruía como un cadete militar. Cuando el joven Woods dejaba la mente en blanco para conectar el putt, en ese instante a la vez de paz y tensión, el viejo Earl hacía sonar las monedas que llevaba en el bolsillo, o se movía bruscamente delante de él, o pegaba un grito, o tosía… lo que sea para distraer al pupilo. Así construyó Tiger una fuerza de concentración a prueba de todo, impenetrable a cualquier elemento exterior. Ahora necesitará su mejor versión si verdaderamente desea ganar el Masters.

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