La temporada 2008 del tenis mundial llegará a su final con la realización, desde el próximo domingo, de la Copa Masters de Shanghai, torneo al que se clasifican los mejores ocho tenistas del año.
Y la gran novedad en esa exclusiva lista es el francés Jo Wilfried Tsonga Petsonga, hijo de Didier, un inmigrante congolés que llegó a jugar balonmano profesional a un club de París a comienzos de los 80, y Evelyne, una profesora de primaria.
Tsonga, como le dicen los demás jugadores del circuito profesional, nació el 17 de abril de 1985, y a los 19 años se convirtió en tenista profesional. “Fue mi sueño desde chico. Tuve la fortuna de que todo lo que mi padre logró fue gracias al deporte, así que siempre me motivó para que siguiera esta carrera”, dice el jugador de 23 años, quien salió del anonimato en enero pasado, cuando sin ser cabeza de serie, jugó la final del Abierto de Australia ante el serbio Novak Djokovic.
Y aunque perdió el partido en cuatro sets, logró que los ojos del mundo se fijaran en él. Esa presión lo obligó a trabajar duro y prepararse mejor, pues quería demostrar que su éxito en el primer Grand Slam del año no había sido suerte.
A pesar de tener poca experiencia en torneos importantes, llegó a las semifinales en Adelaida, Casablanca y Lyon. Hasta que en septiembre pasado logró su primer título en el circuito de la ATP, el del Abierto de Bangkok (Tailandia), en donde venció en la final a nada menos que a Djokovic, cobrando así revancha por su derrota en Australia.
Con la confianza que le dio esa corona y el respeto por haber derrotado también a Rafael Nadal y a Andy Murray, el “Alí del Tenis”, como lo llaman por su tremendo parecido físico con el ex campeón mundial de los pesos pesados Muhammad Alí, siguió preparando su gran presentación en sociedad.
Y el domingo pasado, en la final del Masters Series de París, se las arregló para corresponder al apoyo de 15 franceses y derrotó al argentino David Nalbandián. De paso, se clasificó para la Copa Masters de Shanghai.
Jo-Wilfred comenzó a jugar al tenis con su hermana mayor Sasha y su hermano menor Enzo, pero ambos tomaron otros caminos. Ella se dedicó a los estudios y él intenta convertirse en basquetbolista.
Así que su gran cómplice de entrenamientos ha sido Gael Monfils, otro tenista de color que ha incursionado con éxito en el profesionalismo. “Queríamos ser como Roddick”, dice tímidamente Tsonga, quien fue campeón del Abierto Juvenil de los Estados Unidos y llegó a semifinales en los otros Grand Slam.
Su entrenador, Eric Winogradsky, asegura que es un jugador con enorme potencial, aunque le pronostica una carrera muy corta. “Entre 2004 y 2006 jugó muy poco, porque sufrió varias lesiones delicadas en su espalda. Jugó apenas ocho torneos y seguramente la exigencia tan alta cada semana lo desgastará bastante”.
Él, sin embargo, no se preocupa por eso y quiere disfrutar cada partido. Al fin y al cabo ya se ha ganado 1,8 millones de dólares en premios, cifra que sumada a la que recibe por patrocinios y publicidad, le permitirá vivir tranquilo durante algunos años.