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Un líder con enchufe

El capitán es Van Bronckhorst, pero nadie lo diría. En términos de jerarquía, todos los ojos se dirigen a Mark Van Bommel, que se desplaza por el centro del campo con aires de mariscal.

10 de julio de 2010 - 05:00 p. m.
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Tiene ascendente en el vestuario e hilo directo con el entrenador, Bert Van Marwijk, casado como está con su hija Andra, con la que tiene tres hijos.

Es el yerno del seleccionador y, aunque no necesitaba enchufe tras su fabulosa temporada en el Bayern, Van Marwijk lo ha recuperado para la ‘oranje’ después del ostracismo que sufrió con Van Basten. Este lo llevó al Mundial de Alemania 2006, pero lo sustituyó frente a Portugal y hubo una bronca en el vestuario. Como consecuencia, lo excluyó en varias citas posteriores para la Eurocopa de Austria y Suiza, colmando la paciencia de Van Bommel, que se plantó junto a Van Nistelrooy y dijo que no volvería a la selección mientras la dirigiera Van Basten. Los dos se quejaron de que Van Basten era una persona difícil en el trato.

Diez goles en 58 participaciones adornan su trayectoria con Holanda. Es uno de esos jugadores queridos por los suyos y odiados por los adversarios. Sobre todo en una época en el Bayern cuando su entrenador, Ottmar Hitzfeld, le dijo: “Eres mi líder agresivo”, y éste se lo tomó al pie de la letra, repartiendo patadas y codazos por toda la Bundesliga.

Natural de Mabaabracht, Van Bommel, de 33 años, es un tipo reservado y fiable, respetado en el vestuario. Jugó en el Fortuna Sittard antes de que el PSV se fijara en él. Allí pasó seis temporadas y ganó tres Ligas. Fue mejor jugador holandés en 2001 y 2005, reclamando la atención del Barça de Frank Rijkaard. Llegó gratis al Barça. En España no dejó huella. Jugó 36 partidos y tuvo demasiada competencia con Xavi, Iniesta, Motta, Deco y Edmilson. Y a pesar de conquistar la Liga y de disputar de titular la final de la Champions que el Barça le ganó al Arsenal en 2006 en París, el club catalán facilitó su marcha.

Jugador del año esa temporada en el Bayern por delante de Makaay y de Scholl, el técnico, Felix Magath creyó que había encontrado el sustituto del carismático Effenberg. No llegó a tanto, pero sí fue ocupando el corazón de la hinchada bávara, que lo considera el líder indiscutible. Se lo ha ganado también fuera del campo, donde se expresa en un magnífico alemán y es el más político de los futbolistas del Bayern. Todo ese liderazgo estará a prueba este domingo en la final.

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