El domingo Juan Pablo Montoya comienza una temporada más en la Copa Sprint de Nascar, la categoría más importante y popular del automovilismo norteamericano. El primero de los 36 capítulos del libro que escribirá este año, dando miles de vueltas en óvalos y circuitos permanentes de costa a costa en Estados Unidos, será en Daytona, escenario de dos victorias para él en el pasado, ambas obtenidas en el marco de una categoría diferente a la Nascar, la Rolex Grand Am y sus 24 horas.
A diferencia de otras válidas, las 500 Millas de Daytona, la competencia más importante de la categoría y con las que se inicia la temporada, comprende una serie de carreras, prácticas y clasificaciones que hacen que el evento se extienda más allá del día mismo de la gran carrera. Fiel a la filosofía de ir más con el espectáculo y darle más a los aficionados, la actividad en Daytona arrancó hace más de una semana.
El sábado fue el Budweiser Shootout, carrera de demostración en la que no estaban todos los pilotos (Montoya, por ejemplo) seguida de las clasificaciones que determinaban la primera fila de la salida para el domingo. El jueves se corrieron dos pruebas en las que los demás pilotos –que no fueron ni primero ni segundo hace ocho días– se disputan las demás posiciones. Suena complicado, pero en el fondo lo que se busca es crear más interés.
Pero ya hoy en la pista habrá más que show y empieza la lucha real por los puntos. Y en ella estará Montoya, en principio mejor equipado que nunca, por lo visto durante las clasificaciones del domingo y la carrera clasificatoria del jueves. En lo primero fue el cuarto más rápido y en lo segundo ocupó también el cuarto lugar, lo que le da el derecho a la octava posición en la parrilla de salida de las 500 millas o 200 vueltas de hoy. Estadísticamente al menos, es el mejor arranque que ha tenido en las tres ocasiones que ha venido a Daytona en febrero.
Detrás están los cambios que tuvo su equipo durante el invierno en la fusión del Chip Ganassi Racing con el Dale Earnhard Incorporated (DEI) que incluyó el paso de Dodge a Chevrolet. En máquina solamente y tras los resultados anteriores a la gran carrera de hoy, Montoya percibe que ahora sí tiene un carro para buscar un buen resultado.
“Sí, la diferencia con el carro que teníamos el año pasado es toda”, le dijo Montoya a El Espectador, después de su cuarto lugar el jueves pasado. “Todo está funcionando bien y la verdad eso me tiene contento y optimista. El motor que tenemos para la carrera es igual de bueno al que tuvimos el jueves, y si todo sale bien, creo que vamos a tener una buena oportunidad de pelearla”.
Aunque la carrera clasificatoria del jueves no transcurrió libre de traspiés para Montoya, por un trompo que hizo en pits, su jefe Chip Ganassi es igualmente optimista. “Aparte de su error en la primera parada en pits, estoy contento con la primera carrera de Juan Pablo”, le dijo Ganassi a El Espectador. “Obviamente esto es como una recompensa, porque el equipo tuvo un invierno complicado con la fusión con DEI, el cambio de auto y de motor”.
Ganassi tiene además de Montoya a Martin Truex Jr. partiendo desde la pole position. Un tercer auto del equipo arranca undécimo en el grupo de 43. Es de lejos, al igual que para Montoya, el mejor arranque que Ganassi haya tenido en Daytona desde que llegó a la Nascar hace casi nueve años.
Esta carrera es particular y diferente y por ese motivo no necesariamente nos dará la medida de lo que podemos esperar a lo largo del año. Pero lo que sí es un hecho es que Montoya estará mejor equipado que en los dos años anteriores, que contará con mejor gente de su lado con la suma de lo mejor de Ganassi y DEI en la nueva fusión. Hay suficientes razones para pensar que este 2009 debe ser mucho mejor para el colombiano. Ahora de él y su equipo dependerá transformar el optimismo en la pista.