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Y apareció ‘Tarzán’ para gritar en la selva

Un cabezazo del defensa del Barcelona, Carles Puyol metió a los ibéricos en la final de la Copa del Mundo 2010, que convocará a dos selecciones que nunca la han levantado. Los rojos avanzan por primera vez.

07 de julio de 2010 - 03:30 p. m.
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No habían sido muchas, pero igual una que otra fiera tuvo que enfrentar la selección de España en Sudáfrica para hacer historia y nada más la última, de raza guaraní, le había exigido demasiado.

Este miércoles en Durban le esperaba una bestia que venía de embestir nada menos que a ingleses y argentinos, por lo que en lugar de esperarla, los de Vicente del Bosque salieron a dominarla por convicción, principios y, sobre todo, porque tenían con qué.

A Alemania la llevaron de un lado al otro del campo para adormecerla, y aunque se mostraba atenta, fue tal el sometimiento, que una de las fortalezas teutonas terminó siendo la lanza para atravesarla de una vez por todas. Por abajo habían intentado hacerla caer varias veces, pero al levantar la pelota apareció Carles Puyol, a quien bien apodan Tarzán, para elevarse como en una cuerda imaginaria y hacer que su grito se escuchara en toda la selva africana.

Lo que no había podido el talento, lo logró la fuerza, el ímpetu de un guerrero que sabía muy bien que ese golpe, certero por demás, había que defenderlo y lo hizo con una valentía salvaje que hoy lo deja a una batalla no más para ganar la guerra que cualquiera en el mundo quisiera ganar.

Y eso verbo sí que lo ha conjugado infinidad de veces, porque en el Barcelona, como el de la voz de mando, ha levantado cuanta Copa ha querido. También con España se dio el gusto de besar la Eurocopa hace dos años, pero ahora va por la que más pesa de todas: la Copa Mundial de Sudáfrica 2010.

“Sabemos que podemos ser campeones del mundo, pero no lo debemos decir sino demostrarlo”, ha sido su frase de batalla desde el primer día en que pisó suelo africano y hoy sus palabras, aparte de resultar sabias, serán necesarias, vitales, el próximo domingo en el Soccer City de Johannesburgo, porque el hambre de gloria será compartida.

Al frente estará la selección de Holanda, que no ha conquistado el mundo y espera que la tercera oportunidad de hacerlo sea la vencida, pero España no se amparará en la suerte de principiante para imponerse ni mucho menos, sino en el fútbol que le sobra por montones.

Con él puede lograr la hazaña, pero si no llegase a alcanzar, ahí está Puyol, el cinco en todo porque predica con el ejemplo de la lucha, de no darse por vencido en ningún momento, y este miércoles cuando la resignación parecía enviar todo al extratiempo, apareció Tarzán cuando más se le necesitaba y hoy ese salto de gloria tiene a la selección de España cerca, cerquísima, de ser rey del mundo en medio de la selva.

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