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“Yo no he matado a nadie”

Ambos son paisas y responden al nombre de Juan Esteban Aristizábal. Uno es un famoso cantante al que se le abren todas las puertas. El otro, un futbolista que asegura que se las cierran.

12 de febrero de 2009 - 05:00 p. m.
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Del que toca guitarra ya se conoce cada detalle de su vida. Del que mete goles apenas se supo ayer que recibió una sanción de dos años por la Dimayor, al haber dado positivo por marihuana en un control al dopaje que le realizaron el pasado 6 de diciembre, cuando su ex equipo, el Rionegro, enfrentó al Envigado, en el duelo por la promoción del fútbol profesional colombiano.

“Me equivoqué y por eso pongo la cara. Sabía que daría positivo y se lo dije al médico que me hizo la prueba. Mandé una carta a la Dimayor reconociendo mi error y pidiendo que no me sometieran al escarnio público, que no armaran un escándalo, que entendieran que yo, como cualquier persona, tenía problemas en la vida y había dado un mal paso. Pero no me escucharon y ahora me hacen sentir como un delincuente, con una sanción de dos años, más dura que a muchos delincuentes. Yo no he matado a nadie”, le dijo indignado el futbolista a El Espectador.

Aristizábal, que se desvinculó del Rionegro Fútbol Club en enero pasado, vive con sus padres y sus dos hermanos en la Comuna 13 de Medellín y comenzó a jugar al fútbol apenas a los 20 años, cuando Rodrigo Jiménez, su mentor, decidió ayudarlo.

“Yo lastimosamente perdí la juventud, andaba en cosas que no debía, pero este señor llegó y me cambió la vida. Jugué, siempre como delantero, en Rionegro, en Panamá, en Paraguay y en Florida. Hace dos años fui sancionado año y medio por un problema con un árbitro. Ahora no sé qué me voy a poner a hacer, porque me están cerrando todas las puertas”, admite.

Según la Resolución 005 de 2009 de la Comisión Disciplinaria de la Dimayor, al jugador se le castiga “con dos años de suspensión y $14’410.100 de multa, por la presencia de tetrahidrocanabinol en una concentración mayor al nivel establecido por la Agencia Mundial Antidopaje”. Sin embargo, el artículo 64 del reglamento dice que la suspensión mínima es de seis meses, cuando se impone por primera vez, y de un año, cuando es reiteración.

“A mí me pareció un castigo excesivo, de esos que le imponen a ‘los de ruana’, pero más allá de la sanción, lo que me tiene indignado es que me hayan expuesto así”.

Óscar Chavarriaga, gerente del Rionegro, señaló que el club utilizará los recursos de reposición y apelación “porque la multa nos toca pagarla a nosotros y, sin exagerar, eso ahondaría nuestra crisis económica”.

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