Para esta semana está previsto el relevo en la cartera de Minas y Energía, cargo que dejará Federico Renjifo, uno de los más cercanos colaboradores del presidente Juan Manuel Santos, para dar paso a uno de sus mayores contradictores, el economista Amylkar Acosta. El reto de Acosta es acelerar a fondo la locomotora minera y consolidar al país como el ‘hub’ energético de la región, a pesar de que tenga que ir en contravía de vender un activo clave para el país como Isagén.
Expertos consultados por El Espectador consideran que esta es la mejor forma del presidente Santos para recular en esta decisión que ha sido tan cuestionada por el país.
Especialmente por el expresidente Álvaro Uribe y su coequipero Óscar Iván Zuluaga, que si bien durante su gobierno tuvieron la venta de la generadora sobre el tapete, hoy critican la decisión del ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas Santa María. Por ahora se mantiene el proceso con el cual el Gobierno espera recaudar $4,5 billones que serán destinados a la construcción de las carreteras que requiere el país para impulsar la economía.
Acosta tendrá entre sus tareas sacar adelante esta y otras ventas entre las que se encuentran las electrificadoras de Boyacá, Huila y Meta, un proceso en el que no ha avanzado este Gobierno.
Deberá concretar la interconexión de los municipios no interconectados en zona de frontera, que hoy sólo tienen unas pocas horas de energía que se generan a través de plantas diésel.
Asimismo, consolidar el programa de formalización minera, con lo cual se atenderán las solicitudes de los trabajadores que participaron en el paro de ese sector, especialmente en zonas aisladas y con problemas de orden público.
Además deberá mantener la producción de petróleo por encima del millón de barriles diarios y revisar con los transportadores la fórmula que se usa para fijar el precio de la gasolina, una de las razones por las que los transportadores participaron en el paro agropecuario.
También debe preparar la nueva subasta para la construcción de centrales hidroeléctricas, con la que el país buscará consolidarse como potencia energética de la región. Para ello se espera que las obras de Hidrosogamoso y El Quimbo entren en operación de acuerdo con el cronograma inicial. A esto se suma la reglamentación para la búsqueda y explotación de hidrocarburos de esquistos y ampliar la exploración mar adentro.
De igual manera, tiene como tarea inaplazable ampliar la mezcla de alcohol carburante y gasolina, que hoy está en el 10% y que debe pasar al 20%, para lo cual deberán entrar en producción las plantas que se encuentran en construcción, tanto en el Magdalena Medio como en los Llanos Orientales. Y acelerar el avance de la modernización de las refinerías de Barrancabermeja y Cartagena, con lo cual el país avanzará en la calidad de los combustibles y en la ampliación de los negocios petroquímicos.
Una gran preocupación del país es el bajo precio del carbón, lo que tiene en alerta al Gobierno, ya que sumadas las protestas del Cerrejón y la Drummond pondría en riesgo los ingresos de la Nación.
También inquieta, y es prioritario para el país, el combate de la minería criminal, ya que se está arrasando con el ambiente.