El panorama que abre la Ley de Regla Fiscal, aprobada en el Congreso de la República y a la que sólo le falta pasar por conciliaciones para entrar en vigencia desde enero de 2012, también trae consigo el reto de saber cómo se van a administrar los ingresos provenientes de la ‘bonanza’ minero energética que se avecina para el país en los próximos años.
El ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, manifestó que la década que viene va a ser de notable actividad en el sector minero energético nacional, lo que generará ingresos transitorios que deben ahorrarse. Asimismo, en principio, la Regla busca la sostenibilidad fiscal de largo plazo para las finanzas públicas, lo que debe contribuir a la estabilidad macroeconómica nacional.
“El mensaje es dejar de sobregastar y ahorrar ahora que vamos a tener esta década buena”, dijo Echeverry, quien recordó que el país no ahorró durante las bonanzas que fueron la semilla de las crisis económicas registradas en Colombia entre 1979 a 1984 y entre 1995 a 2002. Agregó que los países vecinos tampoco ahorraron en los buenos tiempos, para después sufrir descalabros que condujeron a crecimientos negativos de la economía, sumados a altas tasas de desempleo.
Al respecto, el presidente de la Cámara Colombiana de la Minería, César Díaz Guerrero, manifestó que “hay que saber administrar la bonanza” y aseguró que países que tienen actividad minero energética han sabido controlar el abundante ingreso de divisas. “El objeto es que no se genere ningún efecto en la balanza cambiaria. El manejo macroeconómico en Colombia siempre ha sido sano”, agregó.
En principio, según la Regla Fiscal, “el gasto no podrá superar al ingreso en un monto que exceda la meta anual de balance establecido”. Esto obligará al Gobierno a no tener déficit fiscal o contar con un superávit desde 2022. La meta que se trazó el Gobierno es reducir el déficit en el balance fiscal a 2,3% o menos del Producto Interno Bruto (PIB) en 2014; a 1,3% del PIB en 2018 y a 0% o superávit en 2022.
“No son las leyes las que adelgazan el déficit. Es el esfuerzo continuo para hacer las cosas bien”, dijo Echeverry quien calificó la regla como un “corsé” que aprieta dando advertencias al Gobierno. Al respecto, el director de Administración de Empresas de la Universidad Nacional, José Stalin Rojas, aseguró que “la Regla aplica para el país como un lastre para los botes. Es el polo a tierra de las iniciativas”. Dijo que esta medida puede convertirse en una piedra en el zapato para la ejecución de otros propósitos del Gobierno como la ley de tierras y de víctimas.
La cuestión es que si por algún motivo el Gobierno incumple con la Ley de Regla Fiscal, deberá rendir cuentas explicando por qué no se alcanzaron los objetivos. Pese a esta condición, Echeverry explicó que la norma tiene “cláusulas de escape” en caso de eventos que comprometan la estabilidad macroeconómica del país y puso como ejemplo una emergencia como la ola invernal, un terremoto o una recesión económica.
Otro de los propósitos que establece la Regla es que el Gobierno podrá ejecutar gastos asociados a política contracíclica. Esto quiere decir que cuando el crecimiento de la economía proyectado para un año determinado esté dos puntos por debajo de la proyección de largo plazo, se puede ejecutar este gasto contracíclico de carácter transitorio para alcanzar de nuevo el equilibrio económico. Esta determinación temporal debe desmontarse del todo en dos años.
La Ley de Regla Fiscal también contempló la creación de un Fondo de Ahorro y Estabilización Fiscal y Macroeconómica, el cual será constituido mediante los recursos derivados de los superávits del Gobierno Nacional Central. “Sus recursos sólo podrán destinarse a la amortización de la deuda pública”, dice el texto de la ley, donde también se agrega que los recursos del fondo en mención podrán ir a gasto contracíclico y a financiar las excepciones que se presenten.
En materia inversionista, los expertos prevén que con la aprobación de la Regla, se ratifique totalmente el grado de inversión para el país. Recientemente las calificadoras de riesgo Standard & Poor’s y Moody’s mejoraron la nota para Colombia y ahora sólo resta esperar la respuesta de Fitch Ratings, otra de las grandes agencias.