La caída de los precios globales del petróleo ha llevado la moneda mexicana a un bajo nivel récord y ha obligado al país a reducir el gasto y a elevar las tasas de interés. Sin embargo, pese a tanta concentración en el crudo, la segunda mayor economía de América Latina en realidad depende ahora menos de los ingresos petroleros que en cualquier otro momento de los últimos 10 años.
Si bien tradicionalmente cubrían más de un tercio del gasto del gobierno, el aporte de las ventas de petróleo al presupuesto federal se redujo a menos de 20 por ciento el año pasado.
Podría pensarse que la menor contribución del petróleo obedece principalmente a menores precios y producción, pero los datos indican lo contrario. El aumento de los ingresos impositivos no petroleros superó el año pasado por 174.000 millones de pesos (US$9.600 millones) la declinación de los ingresos por petróleo, un 4 por ciento del total de ingresos, lo que indica que el aumento de los ingresos no procedentes del petróleo fue un factor de más peso que la declinación del crudo. Otras fuentes de ingresos, como los servicios gubernamentales y compañías estatales –no comprendida la petrolera Pemex-, aportan otro 25 por ciento al total federal.
Los ingresos impositivos no petroleros de México treparon 27 por ciento en 2015 respecto del año anterior, el doble del ritmo desde por lo menos 2003, según datos de la Secretaría de Hacienda del país. En los últimos dos años el gobierno ha instrumentado un aumento de impuestos destinado a reducir la dependencia del país de las ventas de crudo. México elevó a 35 por ciento el tope del impuesto a los ingresos, aumentó el impuesto a las ventas en la frontera con los Estados Unidos y aplicó un gravamen de 8 por ciento a la comida chatarra, entre otras medidas.
5,4% del PIB
Si bien el presupuesto mexicano ha quedado aislado de los menores precios del petróleo este año y en 2015 mediante coberturas que aseguraron precios más altos, el gobierno ha reducido el gasto de forma preventiva y con el objeto de hacer más fluido el ajuste para el futuro, cuando los precios del petróleo podrían seguir siendo bajos y evitar que el país se protegiera mediante la fijación de precios más atractivos. México se aseguró un precio de US$49 por barril para sus exportaciones petroleras de este año, mientras que su mezcla se ha negociando en los últimos tiempos a alrededor de la mitad de ese nivel.
La importancia del petróleo para el crecimiento económico de México también declina. La extracción de petróleo y gas representó sólo alrededor de 5,3 por ciento de su producto interno bruto el año pasado, aproximadamente la mitad del nivel de hace 20 años, cuando entró en vigencia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y es un aporte que superan con facilidad sectores de manufactura y de servicios como el turismo.
Si bien la producción de petróleo declina, los aumentos de la producción automotriz y el gasto en consumo contribuyen a que México tenga el crecimiento más rápido entre las grandes economías de Latinoamérica y una expansión más rápida que la de varios grandes productores de petróleo.