“Los esfuerzos deben concentrarse en simplificar el Estatuto para reducir los costos administrativos de la tributación en Colombia, cerrar los canales de evasión y elusión y aumentar la productividad y eficiencia de los impuestos”. Así, en concreto, la Asociación Bancaria y de Entidades Financieras de Colombia, Asobancaria, resume el análisis frente a la que será la Reforma Tributaria que está trabajando el Gobierno del presidente Juan Manuel Santos, y que está próxima a presentarse en el Congreso al inicio de la legislatura, el 16 de marzo que viene.
Aunque el documento aún está bajo reserva, existe la posibilidad de que se dé una disminución en los tributos que hoy pagan las empresas grandes, también que se eliminen beneficios existentes como las exenciones que se tienen a la hora de cancelar el impuesto de renta y, junto a esto, una ampliación de la base tributaria –que sería tal vez la columna vertebral del nuevo escenario-. Y sucedería de esta forma porque, asegura la Asobancaria, “menores exenciones y beneficios mejorarían también la equidad y la progresividad”. Y agrega que “los mayores recaudos que pueden lograrse con estas medidas quizá permitirían remover en alguna medida gravámenes antitécnicos y distorsionantes. La eliminación de estos impuestos permitiría aumentar la tasa de crecimiento potencial de la economía, disminuir la tasa de desempleo natural y la informalidad, al tiempo que contribuiría a aumentar la inclusión financiera”.
Por eso sale a la vista la teoría del gremio respecto a que el actual escenario tributario sobre el que se mueve el país necesite cambios estructurales debido a sus evidentes fallas que hoy permiten evasiones profundas. Y para el caso de los bancos, “entorpece la actividad y desestimula la innovación financiera”. Critican que entre los problemas de fondo más graves que han encontrado están “la existencia de impuestos distorsionantes o la inexistencia de un marco tributario claro y estable, como en el caso de la inversión de portafolio, las operaciones cambiarias y los derivados”.
Un análisis que le valió a la Asobancaria para lanzar cinco propuestas que, aseguran, consideran importante incluir en la reforma tributaria: “En primer lugar, es deseable que establezca un marco fiscal claro y no discriminatorio para la inversión extranjera de portafolio. En segundo lugar, es necesario efectuar modificaciones al GMF para que no afecte el costo de las operaciones cambiarias. En tercer lugar, es aconsejable reglamentar el tratamiento fiscal para las operaciones con derivados. En cuarto lugar, se debe buscar la simplificación del pago del impuesto del ICA. Por último, se propone apoyar la inclusión financiera promoviendo la aceptación de las tarjetas de crédito y débito y del dinero electrónico como medios de pago”.
Habrá que esperar si efectivamente el próximo 16 de marzo en el Congreso es presentado el texto y, más aún, si son tenidas en cuenta no solo las recomendaciones hechas por la Asobancaria, también las que ha lanzado Anif y más aún, si coincide con lo que muchos analistas han divulgado y que busca, básicamente, poner a los ricos a pagar más impuestos.