Más allá de Donald Trump, nadie parece querer de a mucho la palabra arancel. Y, sin embargo, es uno de los términos más populares del momento. Buena parte de 2025 fue una conversación extendida sobre cuál sería el impacto de un mundo plagado de aranceles, cortesía de las políticas comerciales/retaliatorias/aleatorias de la Casa Blanca.
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El año pasado se fue en medio de la revisión de proyecciones que pronosticaban recesiones o, cuando menos, choques externos de gran magnitud por cuenta de las movidas en aranceles.Y a pesar de los impactos (que los hubo), el golpe global no fue del tamaño que se pensaba inicialmente.
Esta es una de las conclusiones de un nuevo documento del Fondo Monetario Internacional (FMI), cuyas proyecciones globales fueron publicadas hace un par de semanas y, sorpresa, se ven mejor de lo que se anticipaba hace un año o incluso hace tan sólo unos meses.
El FMI proyecta que la economía global se expandirá a un ritmo de 3,3 % para este año, una mejoría de 0,2 % frente a las estimaciones de octubre pasado. Buena parte del semáforo verde está afincado en un desempeño positivo (más allá del esperado) en economías como la china y la estadounidense (que han sido el centro gravitacional de la batalla arancelaria mundial).
¿Qué pasó entre las primeras proyecciones y los resultados finales?
“Esta sorpresiva fortaleza refleja una confluencia de factores, que incluyen un relajamiento en las tensiones comerciales, estímulo fiscal más alto del presupuestado, mejores condiciones financieras y la rapidez del sector privado (en conjunto con mejores políticas púbicas) para mitigar las interrupciones en el comercio”, asegura el FMI en su investigación.
Además de estos factores, el documento de la entidad señala que el crecimiento en la inversión del sector tecnología, especialmente en inteligencia artificial, también fue uno de los motores que mantuvo estables las cifras del PIB tanto a nivel global, como en mercados clave (EE. UU. y China, como se mencionó anteriormente).
“Mientras que la actividad manufacturera se mantuvo suave, la inversión en tecnología, como participación de todo el crecimiento de EE. UU., creció a su mayor nivel desde 2001, lo que proveyó un impulso a los negocios y a la economía en general”, aseguró el FMI.
Si bien estas inversiones irrigan principalmente a la economía estadounidense, los efectos de la expansión de la IA también se sienten en otros mercados, como varios de los principales exportadores de tecnología en Asia.
Los vaivenes de Trump
El informe del FMI da cuenta de un asunto obvio, pero que no por eso deja de ser importante: la política arancelaria de la Casa Blanca ha sido tan volátil como el humor de un recién nacido.
Sin decirlo en esas palabras, uno de los principales frenos a los efectos de los aranceles ha sido, justamente, el cambio y atenuación de éstos.
Por ejemplo, esta misma semana, el gobierno de EE. UU. llegó a un acuerdo sobre el tema con India, una de las principales economías del mundo y gran comprador de bienes extranjeros (entre esos, petróleo).
Luego de meses de tensiones, los dos países acordaron una tarifa de 18 % para los bienes indios, después de que el primer ministro de ese país, Narendra Modi, aceptara dejar de comprar petróleo ruso. En principio, los bienes indios que entraban a EE.UU. estaban gravados con una tasa de 25 %. A este porcentaje se le sumó un 25 % extra, para un total de 50 %, por las compras de crudo ruso.
Aquí vale aclarar que una quinta parte de las exportaciones indias tiene como destino Estados Unidos y el arancel de 50 % era el más alto entre los socios comerciales de EE.UU. más destacados.
El mercado estadounidense es el principal destino de bienes indios que pesan sobre el empleo, como textiles, cuero, calzado y joyería. Según datos reportados por la agencia Bloomberg, las más recientes cifras de exportaciones de la India mostraron una caída de 12 % para octubre de 2025 en comparación con el mismo mes de 2024.
Entre algunos acuerdos mutuos, la administración Trump ha amenazado con aranceles a socios como la Unión Europea y Canadá, a la vez que relajó los gravámenes extra sobre productos como el café (medida que benefició a Colombia, por ejemplo).
Los efectos de los aranceles
Si bien el argumento del FMI es que el impacto global no fue el estimado inicialmente, esto tampoco implica que la política arancelaria de Trump no haya tenido efectos.
Lo que pasa es que los impactos han sido absorbidos o mitigados por buena parte de la cadena logística que hay detrás de una bolsa de café o un aguacate, por ejemplo.
La otra porción de los impactos ha pasado directamente a los consumidores estadounidenses, de acuerdo con un estudio del Instituto Kiel para la Economía Mundial, con sede en Alemania. “Los exportadores extranjeros no redujeron de manera significativa sus precios en respuesta a los aumentos de aranceles de EE. UU. El aumento de USD 200.000 millones en la recaudación aduanera representa USD 200.000 millones extraídos de empresas y hogares estadounidenses”.
El estudio de este centro de análisis concluyó que apenas 4 % de la carga arancelaria es asumida por empresas extranjeras, mientras que 96 % del costo extra es asumido por los importadores en EE.UU., que deben decidir (junto con vendedores y minoristas) si absorben esos nuevos valores o los transfieren al consumidor final.
“El arancel no funciona como un impuesto a los productores extranjeros, sino como un impuesto al consumo de los estadounidenses”, según los investigadores del Instituto Kiel.
Los problemas en el panorama
Si bien pareciera que el golpe principal de los aranceles no ha sido catastrófico, al menos hasta el momento (y viéndolo desde una escala global y macro), esto no implica que el horizonte sea un camino iluminado bordeado de margaritas.
De fondo, el mayor riesgo que el FMI proyecta en el camino es más una pregunta, una suerte de espada de Damocles: o el boom de IA se traduce en mayores crecimientos económicos o si, por el contrario, es una burbuja que puede llevar a quiebras y la baja en las valorizaciones de miles de compañías.
El problema acá es que si se materializa una corrección de esta escala, el dolor podría no ser sólo para Silicon Valley, sino que tomaría un cierto vuelo global, advierte el FMI. Esto debido en buena parte a las participaciones cruzadas que hay sobre las acciones de compañías estadounidenses: un estornudo en el mercado de acciones de ese país puede traducirse en una suerte de resfriado para inversionistas de todo el mundo, en otras palabras.
El Fondo advierte que en momentos como el actual es cuando más se debe ejercer una vigilancia y regulación estricta sobre las instituciones financieras, especialmente aquellas más expuestas al sector de tecnología.
“En el lado fiscal, los gobiernos deben renovar sus esfuerzos para reducir la deuda pública y restaurar el espacio fiscal en donde se necesite”, finaliza diciendo el FMI.
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