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¿Aranceles en el sector textil? Mismo debate, ahora con los hilos

Además de la discusión por aumentar los aranceles a las importaciones de las prendas de vestir, está el debate por reducir o quitar el impuesto a los hilos. Mientras los confeccionistas piden esa medida, los algodoneros e hilanderos aseguran que podría acabar con las pocas hilanderías que quedan en el país y no se tendría a quién venderle el algodón que se está produciendo.

25 de noviembre de 2022 - 06:00 p. m.
Estiramiento de hilos de algodón. / Kenny Salamanca
Foto: Kenny Salamanca
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El eterno debate en la industria textil se reabrió a comienzos de este mes cuando el Gobierno, en cabeza del Ministerio de Comercio, publicó un borrador de decreto que contempla un importante cambio en los aranceles para la importación de textiles.

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Actualmente hay dos tarifas para las importaciones de prendas de vestir: de 40 % para textiles entre US$10/kilo y del 15 % + US$1,5 para los textiles de más de US$15. Esto fue orquestado por la Cámara Colombiana de la Confección y Afines (CCCyA), durante la administración de Iván Duque.

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Ahora se pretende que el arancel sea plano, del 40 % sin hacer distinciones. Un tema problemático que enfrenta a los confeccionistas, quienes piden la medida, con otros gremios como Fenalco y Analdex, que aseguran que causaría afectaciones en el bolsillo del consumidor final con un aumento de hasta un 30 % en la ropa. El borrador estuvo hasta el 6 de noviembre para comentarios, y esa parte de la discusión quedó en pausa.

Sin embargo, hay otro enfrentamiento entre los eslabones de la cadena textil, compuesta por fibra, hilos, tejido, confección y comercialización por reducir o quitar el impuesto a los hilos.

Por un lado, la CCCyA está pidiendo que se “iguale el arancel a todas las subpartidas, es decir, que pase del 10 al 5 %, y que las hilazas que no se produzcan en el país tengan un arancel del 0 % para no seguir perdiendo competitividad”, explicó Camilo Rodríguez, presidente del gremio.

Entre los argumentos para pedir esos ajustes, el gremio menciona que el país es deficitario en producción de hilos e hilados, pues entre el 70 y 88 % de los hilos que requieren para la confección deben ser importados.

Actualmente hay un arancel del 10 % para los hilos. Los confeccionistas mencionan que el porcentaje es igual al que se paga por las telas. Además, aseguran que ese impuesto no ha representado una mayor competitividad, sino un “incremento en el costo de producción de los textiles y en las confecciones”, dijo Rodríguez.

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Otro de los argumentos de la CCCyA es que son el eslabón que aporta el 69 % del valor agregado del macrosector de los hilos, las telas y la confección, mientras que los hilos tan solo cuentan con un 2 %. “Las confecciones aportan el 69 % de los puestos de trabajo de la industria”, agrega el líder gremial.

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Por su parte, César Pardo, presidente de Conalgodón, afirmó que los confeccionistas tienen una posición equivocada con los aranceles. “El algodón no tiene arancel. Lo que sí tiene son los hilos, lo que ha logrado proteger a las pocas hilanderías que quedan operando. Más o menos unas cinco, porque las otras han quebrado por falta de competitividad y por la importación de hilos. Si se le quita el arancel del 10 %, las hilanderías se quebrarían y nosotros no tendríamos a quién venderle algodón en el país”.

Pardo explica que los confeccionistas quieren medidas contradictorias porque, por un lado, piden que se bajen los impuestos a los hilos, pero por el otro piden protección arancelaria para la importación de confecciones. “Necesitamos un equilibrio en todos los eslabones de la cadena, una de las más importantes para la economía del país, para que se pueda mantener y seguir creciendo”, agregó el representante de los algodoneros del país.

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Vale la pena mencionar que Conalgodón trabaja en una estrategia para incrementar la producción de algodón en el país para pasar de 15.000 en 2022 a 45.000 toneladas en 2025 (la industria del algodón llegó a tener 300.000 hectáreas sembradas en sus años de gloria). Sin embargo, advierten que su plan se podría ver afectado si se llega a implementar la reducción del arancel en los hilos.

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Matías Ohlgisser, gerente de Hilanderías Universal, una de las cinco empresas de su tipo que quedan en el país, explica que en la compañía trabajan 700 empleados y, dependiendo la temporada, se contratan a 800 personas más. “Nos quedaríamos sin trabajo si se aprueba la medida. Le pedimos al Gobierno que no baje los aranceles para que no se acabe el cultivo del algodón colombiano y el eslabón de las hilanderías. Tendría unas nefastas consecuencias para la economía nacional, en especial en el sector textil”, dijo el empresario.

En este punto es difícil identificar cuál eslabón tiene más argumentos a su favor. Lo que es claro es que el Comité Triple A, conformado por los ministerios de Comercio, Agricultura y Hacienda, tiene una tarea compleja, pues son quienes se encargarán de tomar la decisión en este asunto.

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El eterno retorno sobre aranceles o no aranceles en esta industria también permite hacer otros análisis que van más allá de las medidas de importaciones. Los problemas que tiene la industria textil y de la moda nacional no solo se van a resolver subiendo, bajando o congelándolos. Se requiere una política de Estado que fortalezca al sector, y en eso, por fortuna, están de acuerdo todos.

“Se trata de una industria que tiene un gran potencial por lo intensiva en mano de obra y en el desarrollo que genera, el ingreso de divisas, las posibilidades de exportar y los ajustes tecnológicos que puede implementar”, agrega Ohlgisser.

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Aunque los aranceles buscan proteger la confección local, no son el camino para generar competitividad en estos momentos en que la industria debe estar alineada con la sostenibilidad. “Nuestro llamado para los actores del sistema moda es continuar desarrollando modelos de negocios que cuenten con propuestas de valor diferenciadas y cadenas rápidas, integradas y flexibles, donde el talento humano y la mano de obra calificada serán definitivas para responder a las oportunidades y los retos del mercado global”, dijo Sebastián Díez, presidente de Inexmoda.

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Carolina Agudelo, diseñadora textil, reitera que no se trata solo de impuestos. “Es un discurso que necesita revisión y enfocarse en lo que se debe, y que es en cómo vamos a mejorar nuestros procesos productivos, el agro y los productos que salen de ahí. Luego sí hablamos de aranceles, pero hasta que tengamos un producto concreto, conciso y diferenciado en el que todos nos miremos y digamos: ‘Qué orgullo este producto textil colombiano’, no lo vamos a lograr”, puntualizó Agudelo.

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Por Lucety Carreño Rojas

Comunicadora social de Uninpahu, vinculada a El Espectador desde 2016. Periodista de moda y negocios. Directora de El Hilo, el formato audiovisual de moda de EE. LucetyC lcarreno@elespectador.com
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