El pasado 28 de enero los constructores del tramo IV de la doble calzada a Buenaventura saltaron de emoción, como si se hubieran ganado la licitación para la construcción de este proyecto. Y no era para menos, luego de varios meses de espera obtuvieron la licencia ambiental para arrancar las obras.
El tramo IV, Cisneros-Loboguerrero, era el único que faltaba para que se iniciaran las obras para dotar al país de un corredor exportador de altas especificaciones; por esa vía se moviliza el 60% del comercio exterior del país. Se contempla la construcción de 14 túneles, con una longitud total de 8,76 km, la elaboración de 17 puentes que suman 2,5 km, así como una vía a cielo abierto de 4,9 kilómetros.
Desde el pasado 1° de febrero arrancaron las obras de los campamentos de los consorcios constructores ECC e Integración, que ejecutarán el proyecto que tendrá un costo de $358 mil millones.