Francisco Estupiñán llegó a la presidencia del Banco Agrario con la firme meta de modernizar a la entidad. Por eso, entre sus primeras decisiones estuvo la de estructurar una llamada “fábrica de créditos”, una oficina encargada de analizar las peticiones de préstamos y que ahora labora las 24 horas del día. El Espectador dialogó con el banquero sobre sus principales retos en la entidad. ¿El Gobierno dispuso un monto específico al Banco Agrario para los programas de ayuda a agricultores y ganaderos damnificados por el invierno? No hay una división exacta de los recursos. El Ministerio de Agricultura solicitó cerca de 1,7 billones de pesos al Fondo de Calamidades y se dispuso de una bolsa de recursos, a la que podrá tener acceso todo el sector agropecuario a través de cualquier intermediario financiero. Se debe hacer hincapié en que las ayudas no son un regalo. ¿Se sabe cuántos agricultores han resultado afectados? Todavía no tenemos un censo definitivo, pero según el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (IGAC) pueden ser un millón de hectáreas afectadas. ¿Cómo evitar que se cuelen avivatos? Vamos a ejercer los controles, estamos adelantando un contrato con expertos de la Universidad Nacional que nos ayuden a supervisar en el terreno los daños que reportan. Asimismo, dispusimos de una línea gratuita nacional (018000 964000) no sólo para consultar los trámites de los subsidios, sino para que se denuncie la complacencia bien sea entre funcionarios públicos o empleados del banco y ciudadanos inescrupulosos. ¿Cómo funciona el Programa de Alivio a la Deuda Agropecuaria (PADA)? El PADA es un mecanismo que estableció la Comisión Nacional de Crédito Agropecuario y consiste en que únicamente los pequeños y medianos productores afectados por la ola invernal puedan tener un subsidio para las tasas de interés de sus créditos y puedan tener flujo de caja para producir. En el primer año se pagan el 100% de los intereses. ¿Qué debe hacer un damnificado para acceder al programa? No debe pagar absolutamente nada. El Banco advierte que no se necesitan intermediarios, ni que sea recomendado por ningún político y menos de un funcionario de aquí. Simplemente debe llegar a algunas de las oficinas y demostrar que es afectado. ¿En qué consiste el seguro de cosecha? Por un lado tengo un Fondo Agropecuario de Garantías (FAG) del 100% y por el otro lado tengo un seguro de cosecha que me garantiza el riesgo del clima. Así ese cliente debe tener una tasa de interés mucho menor, pues el riesgo y la rentabilidad van de la mano. El Gobierno está subsidiando hasta el 60% del valor de la prima del seguro. Minhacienda desató una polémica con la banca debido a los altos costos financieros, ¿ustedes como entidad estatal qué están haciendo en ese sentido? Estamos evaluando que el cobro de las comisiones vaya atado a los montos de los servicios. Entendemos que a una persona que vaya a retirar $30.000 de su cuenta de ahorros no se le puede cobrar el 20%. Estudiamos la manera de que la comisión no sea absoluta sino relativa, como un porcentaje sobre el valor de la transacción. ¿En qué va la recuperación de los dineros que se desembolsaron como créditos a los floricultores para paliar los efectos de la revaluación? Desafortunadamente se trató de arreglar un tema estructural con remiendos y pañitos de agua tibia. Creo que el problema de los floricultores y exportadores no se va a solucionar con créditos, prueba de ello es que las grandes empresas floriculturas no han podido cumplir con las obligaciones. ¿De cuánto dinero estamos hablando? De una línea de créditos por cerca de $220 mil millones para los floricultores y esa cartera no se ha podido recuperar. Aún están en período de gracia, pero hay empresas que no han pagado intereses. Hay otro punto, pues se decía que estas ayudas eran en pro de mantener los empleos y lo que hemos visto es que el empleo ha disminuido. ¿Cómo se va a recuperar ese dinero? Esperamos que después de San Valentín por lo menos haya un flujo de caja que les permita responder. Se está haciendo lo que debe hacer cualquier banco cuando hay un incumplimiento por parte de un deudor: persiguiendo las garantías y cobrando lo que se tiene que cobrar.