No obstante, mientras todos los grandes bancos han dedicado grandes presupuestos a la batalla, no tienen control sobre lo que pueden hacer. Los empleados de marketing de los bancos deben reunirse en la casa matriz de Apple en Cupertino, el día martes, según personas familiarizadas con el asunto, para recibir una guía estricta sobre cómo pueden promocionar Apple Pay con los consumidores.
La semana pasada, Apple anunció que su nuevo iphone 6 les permitiría a los usuarios que paguen por los productos al rozar el teléfono contra una terminal, o abriendo una aplicación cuando compren en línea, o empleando una tarjeta de crédito o débito que complete electrónicamente la transacción, sin tener que insertar los detalles de pago o las direcciones de envío.
Los bancos de tarjetas de crédito más grandes, cuya lista en los Estados Unidos encabezan JPMorgan Chase, American Express, Bank of America, Wells Fargo y Citigroup, ya están analizando los beneficios de tener usuarios que señalen sus tarjetas como las automáticas en los aparatos Apple. Algunos competidores más pequeños temen que puedan quedar por fuera.
“Es una competencia sana”, dijo Kristin Lemkau, principal gerente de marketing de JPMorgan Chase, que había comisionado el publicitar material “creativo” con mucho tiempo de anticipación. “Queríamos ser los primeros en tener nuestra opción creativa de Apple Pay lanzada en nuestra aplicación móvil, en nuestra página web, y en las 5.600 ramas de nuestros cajeros automáticos, y en nuestro letrero en Times Square. Esa noche no dormimos”.
Jud Linville, director de tarjetas de crédito de Citi, dijo que la competencia giraría en torno a diseñar una experiencia de consumidor “elegantemente simple y segura”.
Los bancos aún no conocen todos los detalles de cómo funcionará Apple Pay, pero la mayoría cree que resultará en que los clientes probablemente adopten una tarjeta automática, en lugar de revisar una billetera virtual de opciones de pago, y elijan una de las ocho que pueden subirse a la red.
Si los consumidores eligen una tarjeta automática de una pequeña selección de grandes bancos, los bancos pequeños corren el riesgo de perder porción del mercado.