Los bancos europeos están presionando a Bruselas y a Lord Hill, el comisionado de servicios financieros de la Unión Europea (UE), para dejar de lado los planes de reformar la estructura de los grandes bancos, como parte de su limitación a las supuestamente mal concebidas propuestas legislativas.
Desde que la Comisión Europea (CE) reveló su plan en enero, la propuesta ha logrado pocos avances y enfrenta oposición en Francia, Alemania y el Reino Unido. Los bancos de Gran Bretaña y Francia están ahora urgiendo a Bruselas para que “revise nuevamente” estos planes que pretenden desbloquear los flujos de crédito hacia la economía real, y así evitar nuevas intervenciones a nivel de la UE.
La reforma a la estructura bancaria hace parte del intento de la UE de lidiar con los bancos que son demasiado grandes para fracasar. Incluye limitaciones sobre los bancos para que no apuesten con sus propios fondos y darles poderes a los supervisores para que eviten actividades demasiado riesgosas.
Su futuro es una de las decisiones más políticamente sensibles que Lord Hill tomará este año. En su audiencia de confirmación para ser comisionado, Hill prometió “avanzar” en la propuesta, sin explicar cómo.
Tiene un fuerte apoyo de los socialistas en Grecia y del Parlamento europeo, pero otros bloques se oponen a muchos de los elementos claves y pocos estados miembros de la UE son entusiastas de las medidas.
La Asociación Británica de Banqueros y la Federación Francesa de Banca, en una carta conjunta, argumentan que la iniciativa de Bruselas es obsoleta, dañina para los mercados de capital y complica la implementación de las leyes nacionales existentes, como las reformas Vickers del Reino Unido y reformas estructurales más modestas en Francia.
La carta está dirigida a Frans Timmersmans, el primer vicepresidente de la comisión, que supervisa una revisión a las antiguas propuestas y diseña el programa de trabajo de Bruselas, el cual debería ser implementado el próximo mes.
“Creemos que hay pie para considerar, como parte de su revisión más amplia de supervisión, si en el caso de la reforma estructural a nivel europeo ha sido demostrado si la propuesta supera su prueba de capacidad subsidiaria”, escriben los bancos.
Una preocupación importante es el impacto sobre los mercados de capital de hacer más costosas las actividades de comercio. “Hay un riesgo grande de que las medidas de reforma estructurales, como se proponen ahora, constituirían una limitación importante a las compañías europeas”, dice la carta.
La comisión ha defendido con firmeza las propuestas y es improbable que Bruselas abandone planes de tan alto perfil luego de un año de discusión. Algunos funcionarios de la UE creen que es más probable que los planes reduzcan sus alcances para acercar las posiciones encontradas.