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Barril sin fondo

Terrible el inicio de marzo con unas acciones a nivel mundial cayendo a mínimos de hace trece años y con símbolos del capitalismo como Citibank y General Motors colapsando, sin que las desesperadas medidas de política monetaria de todos los bancos centrales del mundo, de bajar tasas y otorgar dinero a manos llenas, ni el ambicioso programa fiscal de Obama, puedan apuntalar sus caídas.

06 de marzo de 2009 - 06:00 p. m.
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El mundo económico no será el mismo y hacia adelante, junto con la expansión del empobrecimiento por la gigantesca pérdida de riqueza, los problemas sociales y políticos podrán atizarse con la mayor incertidumbre que ningún gurú financiero se atreve a despejar. Por esto, las decisiones de inversión deben orientarse hacia la conservación del capital por encima de cualquier ánimo revanchista en aras de recuperar lo ya perdido. Las decisiones de consumo inevitablemente seguirán aplazándose, profundizando la recesión, y los ingresos deberán protegerse al máximo para defender el flujo de caja empresarial y familiar que en definitiva son la medida de la salud financiera.

Las alternativas cada vez se reducen más hacia la renta fija, CDT o TES del Gobierno, las cuales seguirán favorecidas por la política monetaria del Banco de la República que aún tiene espacio para bajar más sus tasas. No sería de sorprender que los actuales intereses del 8% nos parezcan altos a la vuelta de unos meses, ya que la inflación definitivamente marca tendencia bajista sin que la fuerte subida del dólar amenace con afectarla sustancialmente.

En cuanto al dólar, la fatiga en su tendencia alcista quedó evidenciada con la imposibilidad de superar los $2.600 en su precio, sin embargo, la premisa de que la gran emisión de dólares que se ha hecho para salvar a la economía mundial afectaría su valor frente a otras monedas aún no se refleja en los mercados, pues pareciera que cada vez que se le dan recursos al sector financiero o automotriz, entre otros, estos son como un barril sin fondo en donde la emisión desaparece como por arte de magia. Adicionalmente, la pérdida de mercados como los de Venezuela o Ecuador, así como el frenazo de la inversión extranjera y remesas, induce a pensar que al Gobierno colombiano le parece cómodo un tipo de cambio alto.

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