Sin embargo, se siguen mercadeando las aeronaves, como ocurrio recientemente en Cartagena, en el congreso de la Asociación Latinoamericana de Transporte Aéreo, Alta.
Si bien el avión 787 Dream Liner de Boeing es el proyecto más avanzado, pues en la planta de Seattle hay seis aviones que se encuentran en revisión y ajustes, es el que tiene más problemas con sus compradores, debido a que hay 840 órdenes en firme y dos años y medio de atraso en su entrega. Entre tanto, los pedidos por el A350 se acercan a los 500.
Es paradójico, pero la crisis financiera global, que ha afectado a muchas aerolíneas alrededor del mundo, le ha permitido a Boeing reducir la presión sobre la producción de las aeronaves, porque muchas compañías afectadas por los problemas económicos le han solicitado al fabricante que retrase sus pedidos.
Sin embargo, hay empresas como Avianca que consideran que el retraso en la producción del 787 Dream Liner le afectó la programación que tenía proyectada para su expansión de rutas, debido a que para septiembre del próximo año debería recibir su primer avión 787, en noviembre un segundo y en el primer trimestre del 2011 contar con cuatro de los 12 aviones pedidos, que aún mantiene en firme.
Esta situación obligó a Germán Efromovich, propietario de Avianca, a redireccionar el timón de la renovación de flota y agilizar la compra de aviones de la europea Airbus, que al ver la necesidad de la segunda aerolínea más antigua del mundo, le abrió las puertas y le dijo “pida lo que quiera”. La solicitud a Airbus, que iba a ser de más largo plazo, se aligeró y la llegada de los aviones a Avianca ha sido acelerada.
Incluso, durante la presentación de la integración de las aerolíneas Avianca y Taca, Germán Efromovich señaló irónicamente que con esta alianza estratégica se requerirán más aviones, pero de los que vuelan en la realidad, refiriéndose a los problemas que tiene con Boeing.
Ahí seguramente habrá pleito de por medio porque el empresario colombo-brasileño considera que deberá ser indemnizado por el incumplimiento en la entrega de los aviones Boeing y por los perjuicios que pueda causar esta situación, pero para eso falta cerca de un año.
No obstante entre los fabricantes no se hacen tan duro. Cuando la europea Airbus tuvo retraso con el A380, Boeing mantuvo su prudencia, pues conocía la dificultad de desarrollar este tipo de proyectos y no sacó provecho de la desgracia de su competidor.
La misma prudencia la está aplicando hoy Airbus con la tardanza de la norteamericana con su proyecto 787. Tiene claro que podría ocurrirle lo mismo con su proyecto A350 cuando arranque en firme su construcción masiva.
Si bien son dos productos distintos, uno está incursionando en un fuselaje de fibra de carbono, el 787, mientras el A350 busca materiales muy livianos que permitan tener un peso similar al de su competencia.
Por ahora cada empresa difunde que su producto es mejor, pero lo cierto es que ninguno de estos proyectos de aeronaves realmente ha tomado vuelo.