Bruselas ha reducido su pronóstico para la inflación en la Eurozona por segunda vez este año, convirtiéndose en la más reciente institución gubernamental cuyas cifras despiertan temores de deflación en una región que aún se esfuerza por salir de cuatro años de crisis económica.
Según los pronósticos de la Comisión Europea que se publicaron el lunes en la mañana, se espera que los precios al consumidor en la Eurozona aumenten tan sólo 0,8% este año y 1,2% el próximo año. La predicción para 2014 es una reducción con respecto al 1% que se predijo hace menos de tres meses, y al 1,5% que se predijo en noviembre del año pasado.
A pesar de la inquietante situación, las cifras también arrojaron que se estaba manteniendo la recuperación que tanto se ha predicho en el área de la moneda común. La Comisión se mantuvo en su predicción de crecimiento de 1,2% este año en la Eurozona, y predijo que su economía crecería 1,8% el próximo año, que es un ligero incremento con respecto a las predicciones de febrero.
“La recuperación ya está establecida”, dijo Siim Kallas, vicepresidente de la Comisión Europea que está supervisando el portafolio económico de Bruselas mientras que Olli Rehn, el comisionado económico, toma una licencia para lanzarse al parlamento europeo. “Los continuos esfuerzos de reforma de los estados miembros y de la Unión Europea están dando resultado”.
Aunque los datos de la Comisión Europea, con respecto a la inflación y al crecimiento, serán revisados muy de cerca, los pronósticos trimestrales de Bruselas están siendo observadas de cerca en las capitales nacionales, por sus predicciones con respecto a los déficits presupuestales. El directorio económico de la Comisión tiene ahora la autoridad para castigar a los estados miembros de la Eurozona que no logren cumplir con los objetivos de la deuda y déficit de la Unión Europea, y utiliza sus propios pronósticos para llegar a estas conclusiones.
Los nuevos datos podrían ser particularmente problemáticos para François Hollande, presidente de Francia, y su nuevo primer ministro, Manuel Valls, que se están esforzando por aumentar el crecimiento económico y el empleo, en medio de una furia cada vez mayor entre los votantes hacia el gobierno. Las encuestas recientes arrojan que el gobierno de los socialistas está de tercero en las elecciones de este mes para el Parlamento Europeo, luego del Frente Nacional de ultra derecha y el UMP de centro derecha.
Aunque Bruselas ve que el panorama del presupuesto de París está mejorando, aún predice que el gobierno de Hollande no logrará reducir el déficit por debajo del límite de 3% de la producción económica para el próximo año, como había prometido. Las cifras de la Comisión Europea dicen que el déficit permanecerá en 3,4% en el 2015, lo cual implica que Valls deberá encontrar nuevas medidas de austeridad para cumplir con el objetivo. Aún así, esto sigue siendo una mejora con respecto al 3,9% de déficit que se predijo en febrero.
De forma similar, el gobierno de España sigue viendo cómo aumenta su déficit de presupuesto a pesar de su promesa de llegar a la cifra de 3% para el 2016. Se proyecta que el déficit de Madrid este año será de 5,6%, y luego crecerá de nuevo a 6,1% el próximo año. Aunque esta es una mejora con respecto a los pronósticos de febrero, sigue representando un enorme obstáculo para el primer ministro, Mariano Rajoy.