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Bush dedicará últimos días como presidente a lobby por TLC con Colombia

La portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino, así lo anunció tras desmentir supuestos chantajes de los republicanos a los demócratas por cuenta de la aprobación del acuerdo comercial.

11 de noviembre de 2008 - 03:55 p. m.
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Antes de terminar su mandato, el presidente de EE.UU., George W. Bush, continuará presionando por la aprobación del Tratado de Libre Comercio (TLC) con Colombia y de otros pactos, pero el próximo Congreso tendrá oídos, a corto plazo, sólo para la crisis económica.

Bush aprovechará la cumbre financiera de los mandatarios del G20, que se llevará cabo el próximo sábado en Washington, para advertir de las consecuencias del proteccionismo, según afirmó en una rueda de prensa la portavoz de la Casa Blanca, Dana Perino.

El proteccionismo y el aislacionismo “podrían debilitar aún más nuestra economía, eso es algo contra lo que (Bush) ha luchado y cuando reciba a los líderes acá este fin de semana, hablará mucho de eso”, enfatizó. Perino desmintió hoy informes de que en su reunión del lunes con el presidente electo, Barack Obama, Bush haya supeditado la concesión de ayudas al sector automotriz al apoyo demócrata al TLC con Colombia.

Consciente de que no hay un clima propicio para la aprobación de ese pacto comercial, la portavoz aseguró que, de todas formas, la Casa Blanca continúa las discusiones con el Legislativo. Pero la crisis económica, la fijación de los parlamentarios en cómo resolverla y el descontento popular con la pérdida de empleos constituyen una cadena de factores poco propicia para los convenios pendientes.

Se prevé que el Congreso inicie el lunes próximo una abreviada sesión postelectoral en la que, sin duda, dominará el debate sobre un segundo plan de estímulo económico enfocado en la clase media, la infraestructura y otros sectores. Rahm

Emanuel, el jefe de Gabinete del gobernante electo, echó un balde de agua fría a los partidarios del TLC, al indicar el domingo pasado a la cadena ABC que no se debe vincular el plan de estímulo económico a ese pacto.

La prioridad del Congreso será extender los beneficios de desempleo y un plan de estímulo que incluya recortes tributarios para la clase media y la creación de empleos, señaló. En un claro guiño a los sindicatos que apoyaron a Obama y que se oponen al TLC con Colombia, Emanuel dijo que “no se pueden vincular esas necesidades básicas con un acuerdo comercial”, y que es hora de impulsar proyectos sociales que han quedado postergados “durante años”.
 
La premura de la Casa Blanca se debe a que si ese TLC no se aprueba en la sesión conocida en inglés como “lame duck”, es poco probable que el próximo Congreso, con una abultada mayoría demócrata, pueda retomarlo a corto plazo. Los defensores de una reforma comercial ganaron escaños en los comicios del 4 de noviembre: 42 fueron elegidos a la Cámara de Representantes y cinco al Senado.

Entre los comicios del 2006 y los de este año, al menos 88 legisladores a favor de un libre comercio “justo” vencieron en las urnas. “Estos candidatos ganaron porque aprovecharon el descontento popular con las fallidas políticas comerciales del pasado”, afirmó Eric Dirnbach, analista del grupo sindical Unite Here.

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Yvette Peña López, del sindicato de transportistas Teamsters, opinó que “los votantes han elevado la voz en dos elecciones consecutivas y exigen una reforma” de la política comercial. Pero sobran quienes, dentro y fuera de EE.UU., advierten que la no aprobación del TLC sería un desastre para Colombia, cuya economía ya empieza a dar señales de ralentización.

Durante la campaña, Obama manifestó su reticencia a los pactos comerciales pendientes de aprobación, entre ellos los de Panamá y Corea del Sur, porque considera que podrían minar la seguridad económica de EE.UU. Y los sindicatos que lo apoyaron, con su dinero y su voto, destacan la urgencia de frenar la pérdida de empleos -sobre todo en los sectores manufacturero y de servicios-, que achaca a la competencia exterior.

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La gravedad de la crisis económica en Estados Unidos solo aumenta la tentación de que las fuerzas proteccionistas controlen la agenda comercial del Gobierno entrante. Obama se precia de ser un político pragmático y el rumbo que tomen los TLCs con Colombia, Panamá y Corea del Sur será una prueba de fuego, según observadores.

El próximo inquilino de la Casa Blanca ha tachado de “fallido” el TLC con Corea del Sur, al señalar que ese país invade el mercado nacional con sus automóviles, mientras que EE.UU. apenas puede exportar unos 5.000 de sus vehículos a esa nación asiática.

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Sobre el pacto con Colombia, el presidente electo, al igual que muchos demócratas, exige más progresos en materia laboral y de derechos humanos. Así las cosas, los analistas vaticinan que lo más probable es que Bush regrese a su rancho en Crawford (Texas) sin el trofeo del TLC con Colombia.

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