La pregunta obligada es si la industria y los empresarios son lo suficientemente competitivos para conquistar el mercado estadounidense. El otro cuestionamiento es si los productos y los servicios colombianos llegarán a tener el suficiente valor agregado para competir a nivel local con los que lleguen del país del Norte. Los analistas de mercado aseguran que Colombia, ni aquí ni allá, podrá competir con precios. Siendo, entonces, la innovación el camino al éxito y el fruto de esta nueva relación comercial. El reto y la oportunidad.
El acuerdo comercial con Estados Unidos ha hecho que los empresarios comiencen a ver la innovación con otros ojos, han dejado de percibirla como un accesorio y un gasto para sus empresas para entenderla como un pasaporte no sólo al mercado estadounidense, sino a otros que exigen valor agregado. Y desde el gobierno, a través de Colciencias y programas ministeriales como el de Transformación Productiva, se están creando espacios para que las empresas se capaciten, financien y administren la innovación. El sector privado, a través de las cámaras de comercio, ha empezado a crear programas, como Bogotá Innova, que impulsan la asociatividad.
Las dos partes se han dado cuenta de que al invertir sólo el 0,16% del PIB para investigación y desarrollo tecnológico y el 0,41% para actividades científicas, tecnológicas y de innovación, han llevado la competitividad del país a niveles muy bajos si se compara con países como Estados Unidos, Canadá, Brasil o Chile, como ocurrió en 2010. En 2011, los esfuerzos en ser más competitivos aumentan y se tiene como resultado que el país es líder en Latinoamérica en capacidades de innovación y transferencia de conocimiento, según el último reporte del International Institute for Management Development (IMD).
Entonces el cambio que se percibe es que tanto el Gobierno como el sector privado están entendiendo la innovación como una inversión capitalizable. Tanto así que con el TLC se espera a que sectores inmersos en el programa de transformación productiva, como el turismo de salud, confecciones, telecomunicaciones, confitería, textiles y moda, entre otros, eleven sus exportaciones a US$12.000 millones en 2014.
Manuel Moreno, director de Bogotá Innova, programa de la Cámara de Comercio de Bogotá (CCB), explica que en la nueva relación comercial se convierten las falencias en oportunidades: “Los empresarios expresan que la innovación es necesaria, pero no saben cómo ejecutarla y hacerla sostenible en el tiempo. Colombia se ha demorado en formar un capital humano cualificado para gestionar la innovación. Lo que hace ver la desarticulación que hay entre la academia y el sector privado. Identificando esas falencias es que se puede comenzar a trabajar”.
Se está haciendo la tarea
Cientos de empresarios colombianos han ido a EE.UU. a través de misiones empresariales organizadas por Proexport. Son más de 150 actividades programadas para 2012 en los 32 departamentos y en los 50 estados de ese país. “Queremos impactar a más de 1.500 exportadores colombianos y 1.300 compradores de Estados Unidos. Desarrollaremos más de 15.000 citas comerciales”, explica María Claudia Lacouture, presidenta de Proexport. También se llevarán a cabo tres macrorruedas de negocios, con participación de 250 exportadores en cada una. La primera se realizará el 28 y 29 de junio en Nueva York.