Luego de varias días de problemas con la movilidad de la vía Bogotá-Villavicencio por los continuos cierres programados por la firma concesionaria Coviandes, la ANDI que agrupa a los más grandes empresarios del país, pidió al Gobierno que se tomen las medidas necesarias y soluciones definitivas con el concesionario y así evitar los persistentes cierres en la vía por causa de los derrumbes.
Hasta el momento, las pérdidas para las empresas de la ANDI ubicadas en la zona de los Llanos Orientales pueden ascender a $4.000 millones por día, cifra que en la mayor proporción no es recuperable, debido a que los productos son abastecidos por empresas de otras regiones, advierte el gremio empresarial.
La gobernadora del Meta, Claudia Marcela Amaya, ha solicitado que se implementen medidas para que se ponga fin a los constantes cierrres que dejan graves consecuencias en la economía de la región. (De interés: Alertan crisis humanitaria en Meta ante el cierre de la vía Bogotá-Villavicencio).
Los continuos cierres de la vía Bogotá-Villavicencio, han afectado a la población y la economía de los Llanos Orientales (Arauca, Casanare, Guaviare, Meta y Vichada) y Cundinamarca.
«La región de los Llanos Orientales se ha visto gravemente afectada al no poder enviar y comercializar sus productos hacia el interior del país y zonas portuarias, situación que compromete la competitividad y operación de empresarios de los sectores agroindustrial, hidrocarburos, minería y de servicios, entre otros. De la misma manera, se ha visto afectada la recepción de insumos necesarios para el desarrollo de los procesos industriales y agropecuarios», dice el comunicado de la ANDI.
Denuncian los empresarios que la falta de comunicación directa con Bogotá les genera sobrecostos a las empresas, que deben implementar planes alternos para traer o movilizar materiales y el costo del transporte a aumenta en cerca del 45%. (Contexto: ¿Qué está pasando en la vía Bogotá-Villavicencio?).
Sostienen que las rutas alternas no ofrecen las garantías para el normal desplazamiento de los insumos que requiere la economía regional. Vías alternas como Restrepo-Cumaral-El Secreto-Guateque-Sisga-Bogotá están en mal estado y no permiten el paso de vehículos pesados y por la ruta Bogotá-Tunja tocando el territorio de Casanare solo permite transitar vehículos con un peso máximo de 50 toneladas.
La ANDI también pide una política de promoción del transporte aéreo para ampliar el transporte de pasajeros y el envío de correo a costos factibles hacia Villavicencio.
El concesionario de la vía debería tener un conocimiento detallado de las causas de las afectaciones (derrumbes, deslizamientos, hundimientos, restricciones para el paso de la carga por los túneles y gestión de tráfico, pago de peajes), dicen los empresarios colombianos.
El cierre de la vía se ha convertido en una situación usual, cuando debería contarse con el modelo de gestión que permita responder al flujo de tráfico que afecte lo menos posible la competitividad, advierte la ANDI.