Dos invitados de lujo tuvo el Congreso de Economía Colombiana, que se llevó a cabo en la Universidad de los Andes la semana pasada: John Coatsworth, decano de la Escuela de Asuntos Públicos e Internacionales de la U. de Columbia, y James Robinson, profesor de la cátedra de Gobierno en la U. de Harvard.
En los últimos años, ambos se han dedicado con especial interés a tratar de entender la historia económica y política de Colombia que, como lo expresan en esta conversación, resulta un caso excepcional en la región.
¿Por qué están interesados en Colombia?
Coatsworth: me interesa Colombia por mi interés en Latinoamérica. Colombia es la cuarta economía y quizá tenga la historia más fascinante. Es una especie de laboratorio para probar todo tipo de ideas de las ciencias sociales.
Robinson: empecé a visitar Colombia por razones personales. Me casé con una colombiana. Luego fui a Boston y me casé con otra colombiana. Por ella empecé a enseñar en la Universidad de los Andes, pero sólo hasta que conocí a profesores como Fabio Sánchez y Miguel Urrutia comencé a interesarme en la historia del país.
¿Cómo ven a Colombia comparada con otros países de la región?
Robinson: pienso que muchos de los síndromes asociados con Latinoamérica no sucedieron en Colombia: hiperinflación, populismo, mal manejo fiscal. En los 80 Colombia era el único país de Latinoamérica que no acumuló peligrosamente deuda. Eso la hace distinta. Pero al mismo tiempo es una historia muy similar con un bajo crecimiento y gran inequidad regional e individual.
Coatsworth: noto tres cosas. Esta increíble geografía crea regiones difícil de conectar y bastante autónomas. Segundo, que desarrolló unas instituciones coloniales y luego les impuso una constitución liberal. Colombia se volvió un país liberal muy temprano y tal vez no fue una buena idea. Tercero, hubo una especie de centralismo. El desarrollo se llevó a cabo sólo en las ciudades y el resto del país quedó atrás. Ese Estado fragmentario se tradujo en una sociedad hiperactiva que se veía obligada a resolver sus problemas a través de partidos, de la mafia o cualquier arreglo que pudieran hacer.
¿Qué tipo de estudios están realizando ahora?
Coatsworth: Mi interés es comparar a Colombia con otros países de la región.
Robinson: trabajo en la historia de Colombia del siglo XIX. Miro los efectos de la inequidad en tierras y las consecuencias políticas en Cundinamarca y Antioquia. Con mis estudiantes hemos revisado el fraude en las elecciones presidenciales de 1922. También la historia colonial y ahora el impacto de los paramilitares en las elecciones.
¿Cuál es el origen de este estado débil colombiano?
Coatsworth: en parte, de la geografía. El aislamiento de las regiones. Piense en lo difícil que es recolectar impuestos si tienes que enviar gente a distintas provincias.
Robinson: no estoy de acuerdo. Bogotá realmente no estaba tan aislada. De lo contrario nunca hubiera sucedido la primera revuelta militar, hacia 1850, que comenzó porque las importaciones de Inglaterra les estaban compitiendo a los artesanos locales.
¿Cuál podría ser uno de los grandes errores de la política colombiana?
Robinson: Winston Churchill decía que los países tienen los políticos que se merecen. Bueno, en realidad creo que el destino de un país no depende solamente de la voluntad y del liderazgo. Miremos el caso del presidente Uribe, un político increíble, sabía cómo movilizar la gente, cómo cambiar su forma de pensar, pero también existían fuerzas que lo constreñían. No quiero culpar a los políticos, pero tampoco disculparlos.
¿Es posible salir de la trampa de los Estados débiles?
Coatsworth: en el pasado la poca presencia del Estado en la zona rural llevó a que otras organizaciones sociales resolvieran los problemas. Pero ahora los colombianos se están mudando a las ciudades y eso facilita la tarea para el Estado. Un Estado con un presupuesto tan bajo no tiene la posibilidad de poner un policía en cada pueblo.
Robinson: para mí el hecho de tener un policía o un soldado en cada rincón no garantiza que el Estado realmente está ahí. Porque tienes que entender cómo funciona. Es el caso de los falsos positivos. Éstos no son un plan, son la manifestación de cómo controlar al Ejército. Puedes construir un ejército, pero si se sale de control no significa que tengas un Estado más fuerte.
¿Es la inequidad el problema central que explica los demás?
Coatsworth: en Latinoamérica hay una gran brecha en educación y en algunos países en salud. En el caso de Colombia las estadísticas parecen igual a otros países de la región que no han invertido en su propia gente. La educación está por debajo de donde debería estar de acuerdo con los niveles de ingresos.
Robinson: creo que estoy de acuerdo. La inequidad hoy es más dañina para la economía que en el pasado. Porque la economía depende más de habilidades, requiere capital humano.
Coatsworth: ¿Por qué Colombia no tiene 10, 20 o 30 universidades con la calidad de la Universidad de los Andes? Se necesitan para alcanzar algo como el impulso de un país desarrollado. Así lo hicieron Estados Unidos y Europa.