"Necesitamos una luz amarilla de Pelosi", dijo Plata tras concluir una visita de dos días a Nueva York y Washington.
Plata se mostró optimista de que la Casa Blanca y el Congreso lograrán un acuerdo para que el TLC, firmado en noviembre de 2006, pueda finalmente tener un debate y votación en el Legislativo.
Preguntado sobre si Colombia tiene un plan B si el Congreso rechaza el TLC, Plata afirmó: "el país sigue adelante. Tenemos que seguir adelante".
En ese sentido, destacó que para 2010 Colombia espera sellar nueve tratados de libre comercio con 54 países, entre ellos Chile, México, la Unión Europea, Canadá y Centroamérica.
Sobre las tácticas de presión del presidente de EE.UU., George W. Bush, para forzar un voto sobre el TLC, Plata consideró que la Casa Blanca "no va a hacer algo que sea imprudente. No creo que ellos tomen una decisión suicida".
Durante su visita Plata se reunió con líderes del Congreso y representantes del gobierno estadounidense.
Tony Fratto, portavoz de la Casa Blanca, dijo que el Gobierno de Bush apoya la extensión de un programa federal que ofrece ayuda, capacitación y cobertura médica a estadounidenses que han perdido sus empleos por la competencia exterior.
La extensión de la Ley de Ajuste Comercial (TAA, en inglés), tanto en beneficios como en categorías de beneficiarios, es uno de varios asuntos que exigen los demócratas a cambio del "sí" para el TLC.
"Definitivamente, queremos trabajar con ambas cámaras del Congreso en torno a la legislación de la TAA. El presidente cree que es importante ayudar a quienes sean perjudicados por el comercio", aseguró Fratto.
Agregó que las consultas de la Casa Blanca con los líderes demócratas del Congreso sobre la TAA, "no deben usarse para bloquear una mayor liberalización comercial, especialmente con un país tan importante para EE.UU. como es Colombia".
Aparte de los argumentos geopolíticos, la Casa Blanca insiste en que el TLC traerá beneficios para EE.UU. y Colombia, cuyo intercambio comercial en 2007 fue de 18.000 millones de dólares.
Una vez que la Casa Blanca envíe al Congreso el proyecto para su aplicación, comenzaría una cuenta regresiva de 90 días para que ambas cámaras inicien el proceso de debate y votación.
La ley comercial de EE.UU. señala que el Congreso solo puede rechazar o aprobarlo, sin modificaciones.