Colombia resistió los efectos de la crisis financiera internacional con una estimación de crecimiento del 0,3 por ciento para 2009 y una inflación del 3 por ciento, la menor tasa registrada en casi 50 años, informó el jueves la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL).
Para 2010, según el balance preliminar de las economías de la región presentado el jueves la CEPAL, Colombia registrará un crecimiento de alrededor del 2,5%, impulsado por el repunte en el consumo privado.
En el primer semestre de 2009 se registró una caída del Producto Interno Bruto (PIB) del 0,5% respecto al mismo periodo del año anterior, provocada por la afectación de la industria manufacturera, el comercio, el transporte y el sector agropecuario.
Sin embargo, el repunte de los precios de algunos productos básicos y el impulso a las obras públicas de infraestructura reactivaron el sector de la minería y la construcción, y el índice de confianza se recuperó a partir de mayo, pero se deterioró de nuevo en septiembre y octubre.
La caída del 1,1% del PIB en los ingresos tributarios respecto de la meta original aumentó el déficit proyectado del Gobierno central, que llegó al 4% del Producto Interno Bruto.
Por otra parte, se ajustó la meta de déficit del sector público, que pasó del 1,5% a comienzos del año a 2,6% del PIB en la última revisión.
La inflación, que en 2008 fue del 7,7%, se redujo hasta el 2,7% interanual en el mes de octubre, producto de la reducción de los precios internacionales de los alimentos y combustibles, un leve aumento de la demanda, la apreciación del peso y la tendencia a la baja de los costos.
La tasa de desempleo aumentó, pero menos de los esperado, al pasar del 11,3% al 11,8% entre octubre de 2008 y septiembre de 2009.
Por su parte, el salario medio real aumentó hasta el 0,8%, respecto a la tasa negativa del -1,9% del año anterior. El sector externo se vio afectado por la disminución de la demanda mundial, la apreciación cambiaria y las restricciones comerciales impuestas por la vecina Venezuela.
En 2009 se observó una reducción importante de las remesas, acompañada de una leve contracción de la inversión extranjera directa, mientras que las exportaciones alcanzaron los 35.187 millones de dólares y las importaciones los 37.537 millones de dólares.