Su geografía, la explotación de recursos minerales como petróleo y gas natural y la invaluable naturaleza de su población en gran parte berebere, son tan sólo algunas de sus semejanzas.
Argelia, Marruecos, Túnez, Libia, Mauritania y el territorio de la República Árabe Democrática del Sahara Occidental, conforman el Magreb; esta última, antigua colonia española que en la actualidad padece la ocupación marroquí y que, a pesar de existir disposiciones de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) y la OUA (Organización para la Unidad Africana), donde se ordena la celebración de un referéndum de autodeterminación a favor del pueblo saharaui, no se ha llegado a un acuerdo diplomático para su realización.
La mayoría de estos países son antiguas colonias francesas, que protagonizaron cruentas luchas para alcanzar su independencia y posteriormente sobrellevaron graves conflictos internos por detentar el poder, eso sin mencionar los problemas de carácter étnico y religioso que todavía dividen sus pensamientos.
A pesar de los levantamientos que se vienen presentando en la región, realizados en Túnez y que dieron como resultado el derrocamiento del presidente Ben Alí a principios de este año, no se puede desconocer la riqueza representada en recursos naturales y la importancia que tiene el hecho de suscribir, mantener o reanudar los lazos comerciales con ellos.
Las relaciones de Colombia con los países magrebíes no son antiguas, comenzaron apenas en 1979 con Argelia y Marruecos, y cuentan con un tratado bilateral comercial, posteriormente suscribieron en 1997 acuerdos de hermandad entre Cartagena de Indias y Cherchell, Cartagena de Indias y Fez, respectivamente.
En general, de los países africanos con que Colombia tiene una relación fluida, de intercambio comercial, cultural y educativo, es con Egipto, que ejerce una especial influencia en este continente.
Cabe resaltar la cumbre de países de América del Sur y países Árabes (ASPA), espacio que ha servido como punto de encuentro para desarrollar y estrechar lazos de cooperación y relaciones comerciales entre naciones. Colombia debe fortalecer esta interrelación con miras a alcanzar una participación más importante en lo que se refiere al intercambio comercial y cultural.
Con el Sahara Occidental actualmente no existen relaciones formales, a pesar de que culturalmente compartamos más que el idioma —herencia del común colonizador (España)—. Las relaciones diplomáticas con los demás países del norte de África son escasas, si no nulas, lo cual nos aparta del proceso de globalización que actualmente rige al mundo y limitando nuestros posibles amigos comerciales y culturales a muy pocos en esa próspera región.