Cada vez que en Caracas el gobierno de Venezuela hace pronunciamientos que ponen en peligro el intercambio comercial con Colombia, los exportadores y habitantes de la frontera común entran en la incertidumbre. “Vuelve y juega. La gente está a la expectativa de cómo se desarrollarán estos hechos”, asegura el analista cucuteño Alfredo Yáñez ante las últimas declaraciones del presidente Hugo Chávez de revisar todas las relaciones con nuestro país.
“Estamos obligados a colocar de nuevo las relaciones con ese país en una profunda revisión en lo político, lo diplomático, lo económico, todo”, indicó Chávez tras conocerse el informe de la Interpol que ratificó la autenticidad de los documentos que se encontraron en los portátiles del abatido jefe de las Farc Raúl Reyes, en los que involucra a los gobiernos de Venezuela y Ecuador por apoyo a esa guerrilla.
Para dirigentes gremiales como Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior, y Tulio Zuloaga, presidente del Sector Automotor y sus Partes (Asopartes), la situación es tensa y temen que se repitan los hechos de marzo cuando el flujo de bienes hacia el vecino país se interrumpió durante varios días por decisión de Chávez.
Pero a pesar de la cadena de hechos que han obstaculizado las relaciones entre Colombia y Venezuela (ver cronología…), lo único cierto es que las cifras del intercambio comercial aumentan mes a mes, favoreciendo ampliamente los intereses colombianos. “En enero y febrero se presentó un crecimiento de las exportaciones a Venezuela del 85% con relación a los mismos meses del año pasado”, explica el director de Estudios Económicos de la Cámara Colombo-Venezolana, Roberto Cajamarca.
Las afirmaciones de Chávez se suman a otras situaciones de política de comercio exterior que no han sido positivas para Colombia durante los últimos meses. Entre estos hechos se destacan el congelamiento de la aprobación del TLC con Estados Unidos, los problemas diplomáticos que se mantienen con Ecuador y los inconvenientes que le han surgido al proceso de firma de un acuerdo comercial entre la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y la Unión Europea (UE).
Frente a este marco externo el director de la Maestría de Economía de la Universidad Javeriana, César Ferrari, tiene una posición muy clara. “Soy un defensor del libre comercio cuando hay condiciones para competir. En la realidad no se requiere el TLC, basta mirar a los chinos para ver que la competitividad no pasa por los tratados de libre comercio necesariamente: China desplazó a Canadá como primer abastecedor del mercado de Estados Unidos”.
Esta aseveración se refleja en la frontera colombo-ecuatoriana, donde según el ipialeño Rubén Darío Rojas, a pesar de que Colombia y Ecuador no cuentan con relaciones diplomáticas, “el flujo comercial acá no ha cambiado. La gente sigue pasando a comprar su aceite y sus cosas normalmente”, explica.
Por lo pronto, tanto exportadores como habitantes de las fronteras harán votos, porque las relaciones entre los países no se deterioren, pues miles de colombianos dependen de las ventas del país en el exterior, que en 2007 llegaron a US$30 mil millones. Una cifra récord que se espera superar en el presente año, de acuerdo con las proyecciones de los exportadores.
Pulso en acuerdo CAN-UE
La cumbre de presidentes de la Unión Europea y América Latina y el Caribe, que se efectúa en Lima, dejó al descubierto los inconvenientes que han surgido en el proceso de negociación de un acuerdo comercial entre la Comunidad Andina de Naciones y la Unión Europea.
Las declaraciones de los mandatarios de los países que integran esta negociación dieron cuenta de la división de los miembros de la CAN en dos bloques. Uno, conformado por Ecuador y Bolivia, y otro, por Perú y Colombia, que buscan llegar lo más rápido posible a la firma del convenio y que piden negociar solos. Ante esto, gobiernos como los de España y Alemania señalaron que analizarán la posibilidad de negociar de manera separada el acuerdo. Esta iniciativa podría ser parte de la declaración final de la Cumbre de Lima.