En diálogo con El Espectador, Diego Mesa, ministro de Minas, señaló que el 23 de octubre se pondrá en operación la primera mina subterránea de oro de Buriticá, en Antioquia, que elevará la producción del mineral en 260.000 onzas. Además, recordó que las tarifas de energía de los habitantes de la costa Caribe podrían sufrir un incremento de entre $17 y $21 para el kilovatio-hora, costos que serán diferidos hasta en cinco años, dependiendo de la mejoría en la prestación del servicio de los nuevos operadores, panorama de un sector clave en la reactivación económica del país en medio de la pandemia por el COVID-19.
Gánale la carrera a la desinformación NO TE QUEDES CON LAS GANAS DE LEER ESTE ARTÍCULO
¿Ya tienes una cuenta?
¿El problema que deja Electricaribe se puede decir que finaliza con la presencia de Afinia y Aire?
Ese problema de Electricaribe había que atacarlo con una solución integral. Esta era romper con el ciclo de bajas inversiones que había aquejado a toda la región por muchos años. Entonces se lograron invertir casi $3 billones en infraestructura eléctrica y hemos duplicado el número de obras del Plan Caribe. Cuando llegamos había nueve obras, en este momento vamos en 21, con 16 en ejecución. En el Plan de Desarrollo se facultó al Gobierno para escoger un operador idóneo y, además, se hizo un Conpes para invertir $860.000 millones, y eso era multiplicar por ocho las inversiones promedio anuales de los últimos 10 años. Lo otro era un proceso competitivo para encontrar a los operadores idóneos.
¿Qué compromisos asumen Afinia y Aire?
Adquieren unos compromisos de inversión significativos. En total, sumados los dos mercados, tienen que invertir $8,7 billones en 10 años y eso es consistente con los $860.000 millones que se invirtieron este año.
¿Desde cuándo van a ver mejoría en el servicio los habitantes de la costa Caribe?
Como esto venía tan deteriorado por tanto tiempo, el cambio va a ser gradual. Hay varias herramientas para medirlo. Vía regulación se crearon regímenes transitorios en los cargos de distribución y comercialización que son de las variables a mejorar de manera significativa. Si las empresas no cumplen con los objetivos anuales no tienen derecho a recibir la remuneración por las inversiones que se comprometieron vía regulatoria para bajar las pérdidas y mejorar los indicadores de calidad.
Lea también: El largo adiós de Electricaribe
Una de las mayores preocupaciones que tienen los habitantes de la región tiene que ver con un inevitable alza de las tarifas eléctricas. ¿Para cuándo se espera ese incremento?
En este año por la pandemia se congeló el costo del kilovatio-hora hasta que se acabe 2020: debe bajar, pero no puede subir, y eso incluye el mercado de la región Caribe. Para 2021 se permite que la comercialización pueda subir, dependiendo del plan de inversión, hasta un 20 %. Ese porcentaje es solo para la comercialización, que pesa en los diferentes mercados entre el 15 y 20 %. Es decir, que en la tarifa total le va a subir entre 3 y 4 %, que son entre $17 y $21 de la tarifa por kilovatio-hora. Esos incrementos deben ir acompañados de mejoras en el servicio.
¿El incremento será gradual?
Las empresas van a usar una figura regulatoria que se llama opción tarifaria, que les permite diferir el incremento en un período de tres a cinco años.
¿Qué papel tiene el sector energético en la recuperación de la economía?
Tiene un rol clave, porque hay una serie de proyectos importantes para los próximos dos o tres años. En energía hay 33 proyectos privilegiados del plan Compromiso por Colombia. Estos proyectos suman inversiones por $35 billones y generarían más de 53.000 empleos directos en los próximos dos años. De estos, 14 son en energía, de los cuales son nueve parques eólicos en La Guajira y cinco granjas solares en Córdoba, Cesar, Valle y Tolima, que suman cerca de $10 billones en inversiones. Adicionalmente, en minería tenemos priorizados ocho proyectos con inversiones por $17 billones y 35.000 empleos.
¿Cómo está nuestra canasta minera?
Hoy dependemos casi totalmente del carbón, pero tenemos un gran potencial en oro, cobre y otros minerales metálicos. El 23 de octubre vamos a estar inaugurando la entrada en operación de la primera mina de oro subterránea a gran escala en el país, que es la mina de Buriticá, en Antioquia. Esa mina va a incrementar la producción de oro en 260.000 onzas anuales, que es el 22 % de la producción del país. En hidrocarburos tenemos priorizados siete proyectos, seis son en costa afuera que tienen inversiones en la etapa exploratoria por cerca de US$2 millones con empresas como Exxon, Shell, Repsol y Ecopetrol.
¿Hay problemas en el avance de los proyectos de energías renovables no convencionales por la pandemia?
No ha habido problemas. Hay preocupación con una línea de transmisión, pero no con los proyectos entregados en la subasta. Los 14 proyectos están andando sin ningún problema.
Lea también: ¿Qué pasará en la emergencia con las energías renovables?
¿Cuál es la suerte de la producción del carbón?
El carbón sufrió vía precios porque han bajado. Ahora estamos en la parte más alta, como en US$43 la tonelada. Adicionalmente, ha habido un impacto en la demanda. El carbón ha tenido un panorama difícil, una coyuntura internacional donde la demanda y los precios han venido bajando. Durante la pandemia hubo suspensión de actividades, ahora se tiene la huelga de Cerrejón y hemos tenido una reducción en la producción. La gran oportunidad que tiene Colombia es apostarle a otros minerales metálicos como el oro y el cobre. ¿Cómo es el panorama de las minas de carbón? Lo más complejo que se tiene por el tema de la pandemia fue que durante este periodo hubo suspensiones en la producción de las minas de Prodeco, CNR (Colombian National Resources) y ahora la huelga de Cerrejón. Con los estimativos que tenemos para la caída de la producción, dependiendo de cuándo se reactiven las operaciones en el Cerrejón, podemos estar hablando de que la producción de carbón anual caiga a unos 60 millones de toneladas. El año pasado hubo una producción cercana a los 80 millones de toneladas. Puede caer en unas 15 o 20 toneladas anuales.
¿El gobierno no le da la espalda al carbón?
Nosotros no le damos la espalda. Es un energético fundamental para la minería, pues el carbón pone cerca el 20 % de las exportaciones del país y es un energético que hay que empezar a pensar cómo lo podemos complementar con otros minerales pero en este momento no le damos la espalda.
Lea también: Minería: ¿salvavidas para la economía pospandemia?
¿Cuál es el panorama del oro en el país ahora que su cotización anda elevada?
Hay mucho interés sobre todo por los altos precios del mineral, que ya tocó los US$2.000 la onza el mes pasado. Colombia tiene un potencial grande en oro; es muy positiva la entrada en operación del proyecto de Buriticá, que es una iniciativa con tecnología de punta que cumple con todos los estándares ambientales. Este es un proyecto que inició con inversión canadiense (Continental Gold) y después se fusionó con Zijin (Mining Group), una compañía asiática. Además se viene ahora en 2021 la entrada en la etapa de construcción de otra mina de oro a gran escala en San Roque (Antioquia), que la opera B2Gold (Corporation), que también va a incrementar la producción en cerca de otro 25 %. Lo de Soto Norte es un tema que aquí nunca hemos defendido. La ANLA (Autoridad Nacional de Licencias Ambientales) determinó el archivo de la licencia aduciendo que necesitaba información adicional porque con la que tenía no podía tomar una decisión de fondo y por eso está contemplado dentro del proceso. Eso lo conocen los inversionistas y se está haciendo de acuerdo a como está establecida la normatividad colombiana.
¿Ese proyecto no se ha cancelado?
No. Cuando usted solicita una licencia ambiental, usted tiene tres opciones: que se la nieguen, pues el estudio de impacto ambiental no cumple con los requisitos o no despeja las preocupaciones de la autoridad, que se la aprueben o que la archiven. El archivo es cuando la autoridad dice que con la información que le entregaron no tiene cómo tomar una información de fondo, entonces ahí se decide archivar. La empresa tiene una acción de interponer un recurso de reposición para explicar y subsanar los vacíos de información. Después, la Autoridad Ambiental se pronuncia si mantiene el archivo o si lo niega, o va para adelante con las audiencias públicas.
Lea también: Colombia y su nuevo “boom” del oro, ¿un espejismo?
¿La explotación de cobre nos podría llevar a las grandes ligas de la minería mundial?
Sí. El cobre es una gran apuesta por varias razones. Los principales productores de cobre del mundo son Chile y Perú, y ahí hay un cinturón del mineral que arranca y se sabe que termina en Panamá, en donde hay una de las más grandes minas de cobre del mundo ya produciendo. Para dar ese gran salto de Perú a Panamá debe pasar por Colombia, y ahí hay una gran oportunidad del país para entrar en esa liga de grandes productores de cobre. Hay un dato que de pronto la gente no conoce: Colombia, a pesar de ser un país minero desde la época colonial, es un territorio casi inexplorado; Colombia tiene 104 millones de hectáreas, de todo ese territorio solo el 3 % tiene títulos mineros y el 0,2 % tiene operaciones mineras.
¿Qué potencial hay en cobre?
Hay un proyecto que está en etapa de licenciamiento ambiental, que es Quebradona (Jericó), ese sería el primero a gran escala. Luego está El Roble (Carmen de Atrato-Chocó), con una producción menor. Hay interés también de Minera Cobre en el Chocó, una mina con un potencial superior a Quebradona. Con la Agencia Nacional de Minería vamos a hacer unas convocatorias para hacer licitaciones competitivas, como se hacen en petróleo, para que vengan inversionistas a ofertar.
¿Qué se hace en hidrocarburos para evitar la amenaza de perder la autosuficiencia petrolera?
Yo veo importante tres cosas: lo primero es la reactivación de nuevos contratos. Cuando llegamos en agosto de 2018, el sector venía con cinco años sin firmar un solo contrato de exploración y producción y eso se había reflejado en menor sísmica, inversión y pozos exploratorios. Nosotros arreglamos temas contractuales y en estos dos años hemos firmado 31 nuevos contratos y 26 de ellos están en la parte continental del país. El segundo punto es que tenemos una gran apuesta por la actividad costa afuera, en donde hay seis contratos grandes con inversiones por más de US$2 millones. Eso es importante porque en la región los grandes descubrimientos se han dado costa afuera (Brasil, Guyana y Trinidad y Tobago). Lo tercero son los Yacimientos no Convencionales, pero lo primero es poder hacer los pilotos, que cuando se evalúen se puede tomar una decisión informada, técnica, responsable de si se decide o no continuar la etapa comercial.
¿El “fracking” sería la opción para afianzar la autosuficiencia petrolera?
Si pensamos en acabar con el fantasma de perder la autosuficiencia petrolera (los proyectos), costa afuera son una gran opción y, obviamente, los yacimientos no convencionales (YNC) también. Lo que dicen los estudios preliminares es que en YNC, sobre todo en la cuenca del valle medio del Magdalena, puede haber reservas de petróleo para pasar de los seis años que tenemos hoy a más de 22. En el caso del gas, para pasar de los ocho que tenemos hoy a entre 35 y 50 años. Entonces tenemos dos grandes apuestas que con exploración nos pueden ayudar a acabar con ese fantasma: costa afuera y YNC.
¿Cómo se ha manifestado la pandemia en el sector minero energético?
El carbón es el más afectado por la pandemia por la caída del precio y de la demanda internacional. Cuando estuvimos con las medidas de aislamiento preventivo más fuertes se afectó el consumo de energía y de combustibles líquidos. El consumo de energía llegó a caer cerca de un 15 % la tercera semana de abril y ya estamos en una senda de recuperación y la demanda está llegando a niveles pre-COVID. Y en el caso de los combustibles líquidos tuvo una caída fuerte en la tercera semana de abril y primera de mayo: la gasolina bajó un 50 %, el diésel 40 % y el combustible para aviones en cerca de 80 %. En las últimas dos semanas ha habido una recuperación casi que total en el consumo de gasolina y de diésel.