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Como por entre un túnel

En los últimos ocho años en el país se invirtieron $2,5 billones en la construcción de túneles.

26 de junio de 2010 - 03:00 p. m.
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Desde la época precolombina, antes del descubrimiento de los españoles, la ingeniería estaba latente en los aborígenes del altiplano cundiboyacense. Y fueron ellos quienes literalmente abrieron el camino para que Colombia se convirtiera en un referente en la construcción de túneles en Latinoamérica.

Y todo señala que fueron los hombres, jefes de las comunidades chibchas, quienes incursionaron en la tarea de escudriñar las rocas montañosas, ejercicio que les permitió encontrarse con depósitos de agua y minerales como el oro y la sal. En una incipiente y artesanal labor de ingeniería estos pobladores desarrollaron los primeros socavones para la explotación de la sal y la acumulación de gran cantidad de oro y piedras preciosas, como las esmeraldas, los cuales se convirtieron en largos túneles.

Esta fue la primera experiencia y acercamiento de nuestros antepasados con lo que hoy es la construcción de túneles. Y es que Colombia, por su condición geográfica y por el asentamiento de las poblaciones en las cordilleras, que fueron creciendo hasta convertirse en grandes urbes, a diferencia de otros países, ha tenido que incrementar esfuerzos para que su economía sea competitiva frente a sus vecinos y sus productos salgan al exterior.

Y fue el cambio de la mula al ferrocarril lo que dio un impulso para que el país tratara de acercarse a mejores niveles de productividad.

Pero no fueron los colombianos quienes en el siglo XIX se le midieron a arañar y literalmente adentrarse en lo más profundo de las montañas para escavar y construir túneles que permitieran la comunicación entre ciudades a través del ferrocarril. Fue el ingeniero cubano Francisco Javier Cisneros quien se le midió a construir el primer túnel del Ferrocarril de Antioquia para reducir el recorrido entre Medellín y Puerto Berrío.

Se trató del túnel de La Quiebra, una obra de ingeniería que alentó al gobierno de la época para iniciar la construcción de un segundo túnel en el Alto de La línea, una obra que se inició, pero que se abandonó por diferentes causas.

Luego llegó el auge de los vehículos y es por ello que, según expertos en el tema, se comete el más grande error en el desarrollo de la infraestructura vial del país. Bordear las montañas con estrechas carreteras y abandonar la operación del ferrocarril y por el río Magdalena para concentrarse en el transporte carretero. El mismo que hoy irrumpe raudo por los 88 túneles que tiene a lo largo de los miles de kilómetros de vías que circundan a Colombia.

Y fue precisamente en uno de los corredores ferroviarios, el que conduce a Buenaventura, el que sirvió de modelo para construir una carretera que eliminara el difícil paso por las cumbres de Zaragoza y Cisneros, en el que era necesario colocar dos locomotoras para arrastrar la carga, lo que encarecía los productos y les restaba competitividad.

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Fue hasta 1950 cuando se tomó la decisión de construir la actual carretera a Buenaventura y de atravesar la montaña con cinco túneles, que entraron en operación en 1959.

Es allí cuando se creía que el país despuntaba hacia una carrera de ingeniería para la construcción de nuevos túneles, pero este impulso se vio truncado por la falta de presupuesto en el Estado.

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Pero fue en la década del 70 y no precisamente el Ministerio de Obras Públicas y Transporte, sino la Empresa de Energía de Bogotá la que emprendió la construcción de 16 túneles para permitir el acceso a la zona donde se construiría la hidroeléctrica de El Guavio.

 Y sería una tragedia, la avalancha de Quebradablanca en la vía Bogotá-Villavicencio, la que obligó al Gobierno a tomar la decisión de construirlos en este sector. Hasta este año eran pocos los kilómetros de túneles con los que contaba el país.

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De allí en adelante el Gobierno empezó a sumar kilómetros, hasta lograr 33 con una longitud de 17.708 metros de los cuales 28 eran responsabilidad del Invías y cinco del Instituto Nacional de Concesiones (Inco).

Desde 2002 hasta hoy el país cuenta con 19.835 metros más de túneles. Durante este período se construyeron 9, de los cuales 7 fueron contratados por el Invías a través de obra pública y dos por el Inco mediante el sistema de concesión.

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Pero el esfuerzo del Gobierno y del sector privado no terminó allí. Después de construir una obra piloto de 8,6 kilómetros en el Alto de La Línea, hoy hay en ejecución tres más que suman 10.798 metros, de los cuales dos son responsabilidad del Invías y uno del Inco.

A pocos días de terminar el actual gobierno, el ministro de Transporte, Andrés Uriel Gallego, señaló que el país tiene 44 por construir, lo cual adicionará a la red vial nacional 29.669 metros más. Colombia tendrá 89 túneles con una longitud total de 78 kilómetros.

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Esta situación le permitirá al país consolidarse como referente de América Latina en esta materia.

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