Desde sus días de colegio, Carlos Raúl Yepes se caracterizó por ser un líder. Siempre estuvo involucrado en la organización de festivales, en el consejo estudiantil o en las causas sociales. Lo mueve servir a la gente y su idea es participar en la construcción de una sociedad justa, respetuosa y honrada. Convicciones que aprendió de su padre Jairo Yepes, un hombre exigente que también le enseñó a valorar a las personas y trabajar en equipo.
Con esta misma filosofía, cuando asumió la presidencia de Bancolombia en febrero del 2011, tenía claro que iba a cambiar la imagen del sector financiero, que entonces se caracterizaba por su lejanía. De esta manera, puso en marcha su proyecto de promoción de una banca más humana. En palabras del propio Carlos Raúl Yepes, “quería tratar a las personas con calidez, que fuéramos respetuosos e incluyentes, acercarnos a la sociedad para demostrar que es posible transformarla”.
El camino no fue fácil. Para romper con los modelos autoritarios o arbitrarios fue necesario impartir contextos, interactuar con los accionistas y generar confianza colectiva. En la práctica hizo posible lo que el consultor internacional en equipos de alto desempeño Ken O´Donnell sugiere para enfrentar situaciones de cambio: “El líder es el encargado de traducir los sueños de la empresa y de crear seguridad para sacar adelante los proyectos con el equipo correcto”.
Hoy, cada una de las personas que hacen parte de su organización son determinantes para alcanzar los objetivos propuestos. Un logro que empezó a configurar desde su segunda semana en la presidencia. En principio se reunió con la junta directiva para afianzar lazos de confianza. Aunque en este espacio identificó que muchos no creían en su idea, o incluso “decían que un banco no estaba para hablar de humanismo sino para producir dinero”, lo consiguió promoviendo cambios determinantes en el equipo.
Su objetivo inicial fue claro: había que ser los mejores. Entonces explicó su estrategia para lograr ese desempeño económico: reglas claras de juego y suficientes motivos para soñar. Su idea consistió en que el banco no iba a prestar dinero, sino a hacer felices a las personas y a cambiar vidas. Un propósito que tenía que empezar dando ejemplo y siendo consecuente a través de los actos. Ken O’Donnell y sus posturas caen nuevamente como anillo al dedo: “Cuando se inspira a través del ejemplo, se tiene todo ganado y las personas dan lo mejor de sí”.
Carlos Raúl Yepes es apasionado del fútbol e hincha del Atlético Nacional. Una condición que utiliza en su cotidianidad porque cree que la cancha y la empresa son escenarios similares. Como buen líder observa el entorno, identifica a los actores y sabe que para salir a ganar hay que entrenar mucho. Lo demás es jugar en equipo. Una visión que coincide con la de expertos como el decano de la Escuela de Negocios de la Universidad del Norte de Barranquilla, Octavio Ibarra, quien asegura que “antes se pensaba que el líder debía saberlo todo, hoy está claro que lo que debe hacer es rodearse de las mejores personas e integrarlas”.
Una organización que empieza con la definición de los perfiles para los equipos. Primero buscando personas y después profesionales innovadores, respetuosos y sensibles social y ambientalmente. Cuando se forma el equipo y se logra alinearlo con la visión de la empresa, es más fácil trabajar. “Creamos una organización para que la gente creciera, tuviera un propósito y se destacara”. Por eso, otra clave fue aportar herramientas de capacitación para poner en práctica los conocimientos adquiridos a través de profesionales orgullosos de su trabajo.
Lo demás fueron iniciativas personales del presidente de Bancolombia. Como su correo abierto para todos los funcionarios, a través del cual conoce cómo está el clima laboral de la empresa, qué le hace falta a la gente y, lo más importante, qué ideas puede agregar. “Uno nunca sabe quién va a sacarla del estadio y de pronto la idea no está en un vicepresidente y sí en un empleado desconocido de alguna sucursal. Por eso le presto mucha atención a todo lo que me dicen y así cuido el talento de mi gente”, resalta Yepes.
Después de cuatro años largos, su estrategia integra los esfuerzos de 53.000 colaboradores. Aún hay personas escépticas con su idea de la banca humana y también se ha encontrado con situaciones inesperadas de sorpresivos líderes que mantienen un modelo de liderazgo anticuado, como ese de poner a trabajar a los empleados justo cuando ya van a salir de la oficina. “Hoy los dirijo, son personas mayores, a todos los trato con aprecio y les insisto en que ese no es el camino”, insiste. Un lema personal que coincide una vez más con O’Donnell: “Cuando un líder es más humano, genera confianza y este es un factor multiplicador que crea lazos inquebrantables y forma equipos de alto desempeño”.
Su visión es clara: a través del ejemplo se inspira, se moviliza a la gente, se multiplican líderes, se logra sinergia entre personas con mayor experiencia y jóvenes que despliegan energía. En ese último caso, Carlos Raúl Yepes resume así su experiencia: “Regreso las personas mayores al lugar donde empezaron y les pido que se pongan en los zapatos de los aprendices, que miren el mundo que les espera, para que los acompañen a asumir esos retos. Así se involucran en las decisiones y seguimos formando los equipos que necesita la sociedad”.