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Confeccionistas piden al Gobierno que cumpla sus promesas de campaña

Camilo Rodríguez, presidente de la Cámara Colombiana de la Confección, insiste en la necesidad de adoptar los máximos aranceles permitidos a la importación de prendas y un IVA diferencial para el sector con el fin de reactivar el consumo.

22 de septiembre de 2020 - 08:01 p. m.
Camilo Rodríguez, presidente de la Cámara Colombiana de la Confección y Afines (CCCyA). / Cortesía
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En julio, la producción real de la industria manufacturera se redujo -8,5 %; las ventas, -8,7 % y el personal ocupado, -8,0 %, de acuerdo con la Encuesta Mensual Manufacturera con Enfoque Territorial (EMMET), realizada por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), lo que refleja los efectos de la pandemia.

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A pesar de la reactivación económica, las afectaciones para el sector textil y de la confección, que generaba cerca de 1’600.000 puestos de trabajo, siguen preocupando a los gremios. De acuerdo con el DANE, la confección de prendas de vestir, con una variación de -18,8 %, fue el dominio que más contribuyó de manera negativa (-1,8 p. p.) a la variación total anual; seguido de hilatura, tejeduría y acabado de productos textiles, con variación de -14,8 % y una contribución de -0,7 p. p.

Las empresas dedicadas al comercio de prendas de vestir y sus accesorios, calzado y artículos sucedáneos al cuero en establecimientos especializados registraron una reducción del 25,1 % en su personal ocupado en julio frente al mismo mes de 2019. Así las cosas, la Cámara Colombiana de la Confección y Afines (CCCyA) estima que se han perdido cerca de 530.000 empleos durante la pandemia.

Camilo Rodríguez, presidente de la Cámara Colombiana de la Confección y Afines (CCCyA), habla sobre las afectaciones del sector textil y de la confección nacional, que reúne eslabones que van desde el agro con los cultivadores de algodón, los hilanderos que recogen el algodón y hacen las fibras para volverlo hilos, los textileros que crean las telas, los confeccionistas que vuelven la materia prima producto hasta los comercializadores. También menciona las promesas que considera incumplidas por parte del presidente, Iván Duque, y las estrategias de reactivación.

¿Qué reflejan las cifras del DANE de julio en el sector?

Estamos viendo que cada mes empeoran y no se evidencia la reactivación porque se siguen perdiendo los empleos. Lo que genera mayor preocupación es que las más afectadas son las mujeres. Por cada seis mujeres se emplea un hombre. Es decir, es un sector intensivo en mano de obra femenina. También nos preocupa que el 39 % de la mano de obra son jóvenes.

La demanda está contraída, por eso la oferta se limita. Es decir, si la gente no tiene poder adquisitivo, no tiene capacidad de consumo. Además, el gasto de los hogares en moda cayó un 2 %.

¿Cuál es la categoría de prendas de vestir más afectada?

De acuerdo con una encuesta que hicimos, la manera de minimizar los gastos para los colombianos fue reducir la compra de prendas de vestir. Uno de los grandes golpeados ha sido el sector infantil, porque si los niños no están saliendo al colegio ni tienen vida social, pues para qué les van a comprar ropa.

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Sin embargo, las cuarentenas abrieron el mercado de la ropa casual para estar cómodos en casa…

El mercado de las pijamas y de la ropa deportiva sí tuvo un incremento en sus ventas, pero no se pueden comparar con las de todo el sector. Hay empresas que se lograron reactivar con ese tipo de productos. Nosotros esperábamos que sucediera lo mismo con la ropa de protección.

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Las empresas del sector atendieron el llamado del Gobierno para fabricar ropa de protección y tapabocas, ¿qué pasó con ese mercado?

En 2019 ingresaron al país cerca de 248 millones de tapabocas. Entre enero y junio de 2020 han llegado 1.200 millones. Nosotros atendimos el llamado del Gobierno, que lanzó como la gran propuesta de reactivación y de mantener el empleo en el sector textil y de la confección, para la elaboración de los elementos biomédicos.

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Los confeccionistas nacionales comenzaron haciendo los tapabocas conocidos como cosidos o de tela, pero no se vendieron porque el mercado pedía los termosellados. Así que muchos confeccionistas decidieron apostarles a esos y hacer unas inversiones muy altas. Una máquina termoselladora puede costar cerca de $214 millones. Hay empresarios que llegaron a pagar por esas mismas máquinas $1.200 millones porque era un mercado de reacción.

¿Y por qué no funcionó como esperaban?

Las empresas compraron tanto maquinaria como insumos provenientes de China, porque ni el país ni el mundo estaban preparados para la elaboración de esos tapabocas. Las compañías nacionales que trajeron insumos tuvieron que pagar aranceles e IVA para la venta del producto; mientras que los tapabocas importados no pagan arancel ni IVA. Incluso el Gobierno compró tapabocas importados, lo que dejó por fuera del juego a los confeccionistas nacionales.

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Por otro lado, los pico y cédula, las restricciones y los aforos redujeron la comercialización de los productos. Las empresas no producen si no tienen cómo comercializar. El problema es que los gastos siguen y las empresas no tienen el músculo financiero para seguir aguantando, manteniendo empleos y, mucho menos, generando más.

¿Las empresas de confección siguen haciendo productos de protección?

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Hay muchas que ya dejaron esa línea, porque no es un negocio que se pueda mantener en el tiempo. Era un negocio que tuvo un auge. Nosotros queremos que el Gobierno vea que hay una oportunidad y un gran reto para ocupar ese mercado en exterior.

Ustedes, como el gremio que reúne al sector textil y de la confección del país, apoyaron públicamente la campaña de Iván Duque. ¿Qué pasó con las promesas que él les hizo?

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El Gobierno no ha hecho nada por el sector de las confecciones. Se hizo elegir con unas propuestas de campaña y hoy gobierna con otras. En estos momentos se necesitan unas políticas más drásticas y dinámicas para reactivar la generación de empleo. Duque nunca se ha reunido con la CCCyA. Siempre nos manda al ministro de Comercio, José Manuel Restrepo, pero vemos que no hay una toma de decisiones efectivas por parte de ellos.

¿Qué es lo que ustedes le piden al Gobierno?

Nosotros pedimos tres líneas para el sector textil y de la confección: imponer los máximos aranceles permitidos por la Organización Mundial del Comercio en beneficio del empleo y de la industria nacional; un IVA diferencial para el sector de la confección para reactivar el consumo, quitarle puntos de competitividad al contrabando y formalizar el sector, que es un 75 % informal, y una campaña.

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¿De qué se trataría la campaña?

Creemos que se debe dejar la mezquindad entre los gremios. Hoy vemos diferentes propuestas para que se incentive la compra del producto hecho en Colombia. Nosotros queríamos una marca país, en la que el Gobierno unificara todas estas propuestas de diferentes gremios, cámaras y diseñadores. El Gobierno lanzó “Compra lo nuestro”, pero le ha faltado llamar a los gremios y tener ese liderazgo para decir: “Vengan, unamos esfuerzos y hagamos una sola campaña conjunta”.

¿Se arrepienten de haber apoyado abiertamente a Duque?

¡Ja! Arrepentidos no, ¡estamos como en una tusa!

En medio de todo, ¿hay algo bueno que puedan rescatar de esta crisis?

Sí, pienso que nos tenemos que unir. Debemos enviarles un mensaje claro a todos los colombianos y es que para reactivar la economía, tenemos que apoyar el producto y la industria local. Así generamos empleo, aumentamos los ingresos de las personas y la economía funciona.

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¿Cuáles son las expectativas con estos meses que vienen?

Tenemos grandes retos. No solo se trata de la pandemia. Durante años el sector manufacturero nacional ha enfrentado el contrabando y la informalidad. Los industriales nacionales esperan que, en estos últimos tres meses del año, se logre minimizar la pérdida de los puestos de trabajo y de recursos. Creemos que esta pandemia es una “aprendemia”. Lo que más tenemos que aprender a valorar es el producto hecho en casa.

Por Lucety Carreño Rojas

Comunicadora social de Uninpahu, vinculada a El Espectador desde 2016. Periodista de moda y negocios. Directora de El Hilo, el formato audiovisual de moda de EE. LucetyC lcarreno@elespectador.com
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