La norteamericana CB&I, firma a la que Glencore le cedió el contrato para la modernización de la plataforma industrial, estaría eliminando la información que respalda todo el proceso de contratación de la obra.
De acuerdo con el contralor general, Edgardo Maya Villazón, la firma se “estaría yendo del país sin entregar la información que requiere la Contraloría para adelantar la auditoría”. La gravedad del asunto crece porque desde que esa entidad comenzó el proceso, los extranjeros estarían borrando datos claves para la investigación y sustrayendo los discos duros, parte del acervo para determinar por qué la construcción de Reficar, con un costo inicial de US$3.400 millones, terminó en US$8.015 millones.
“La información que tiene la Contraloría, y que la vamos a constatar, es que se están yendo del país y creo que pueden incurrir en algunas conductas de carácter penal (…) Aquí hay que entregar toda la información, no se puede borrar la información y no se pueden sustraer los discos duros de los equipos, que es lo que están haciendo, según algunas denuncias que se han conocido”, señaló Maya Villazón.
CB&I es una firma que cotiza en la Bolsa de Nueva York y cuenta con una experiencia de 125 años en obras de infraestructura energética. Esta compañía resultó beneficiada con el penoso incumplimiento de Glencore —uno de los gigantes de la compra y venta de materias primas en el mundo— al Estado colombiano. Uno de los errores que espera resolver la Contraloría es por qué, si en el proceso de adjudicación del contrato participó también Petrobras, Ecopetrol le otorgó el contrato a Glencore, aun cuando no tenía ninguna experiencia en este tipo de construcciones: US$35 millones fueron la diferencia entre las ofertas, pero haber otorgado la modernización a quien luego confesaría no tener la capacidad económica aumentó en 100 % el valor de la obra y dejó pérdidas por utilidades no generadas en 27 meses que ascienden a los US$1.106 millones.