El reloj inteligente de Apple, llamado Apple Watch, estará disponible para precompra el 10 de abril y llegará a las tiendas de lugares como Australia, Canadá, China, Francia, Alemania, Hong Kong, Japón, Reino Unido y Estados Unidos el 24 de ese mes. El dispositivo, que viene en tres gamas, arranca en US$349 e irá hasta los US$1.099 en su versión más alta, justo antes de llegar al reloj hecho en oro de 18 quilates. El producto ya había sido presentado en septiembre del año pasado, cuando la mayoría de sus funciones fueron definidas, con un especial énfasis en monitoreo de actividad física y temas relacionados con la salud. En el evento de ayer Apple se concentró en mostrar la alta calidad de los materiales usados en el reloj y presentar varias aplicaciones que ya corren en el dispositivo, como Uber, Shazam o Instagram (¿fotografía en una pantalla de reloj?). Además, se podrán contestar y hacer llamadas desde la muñeca (sí, como Dick Tracy), interactuar con Siri y revisar todo tipo de notificaciones desde el mismo lugar. Hay un elemento que resulta interesante: durante la presentación del reloj (que ocupó buena parte del evento de hora y media, aproximadamente), las acciones de Apple sufrieron una caída en la bolsa, moderada eso sí, de acuerdo con el diario inglés The Guardian. Y aunque era un lanzamiento que parecía fundamental, al menos en términos de la expectativa generada por el reloj, la compañía quizá no ofreció una nueva visión sobre algo que en septiembre del año pasado sí fue enteramente novedoso. Eso y que el mercado de los relojes inteligentes, así como de los llamados wearables, continúa siendo un asunto que confunde a analistas, e incluso a algunos usuarios. Wearable es un término para definir una amplia gama de productos, desde camisas con sensores, relojes con internet o las gafas de Google. Para septiembre del año pasado, la firma de análisis IDC estimaba que en 2015 se venderán 19 millones de wearables y que en 2018 esa cifra será de 112 millones. Por su lado, Forrester aseguraba que el interés por este tipo de tecnología comenzará a decrecer el próximo año. Otro analista estima que Apple venderá poco menos de 7,5 millones en el segundo semestre de su año fiscal (hoy ha vendido 700 millones de iPhones). Puesto de cierta forma, el problema con los relojes inteligentes quizá sean los usuarios: gente que parecería no tener necesidad de un dispositivo más para realizar tareas idénticas, o muy similares, a las que puede acceder desde un teléfono (que necesariamente debe ser Apple en este caso). Durante la presentación de ayer, la modelo y atleta Christy Turlington Burns relató su experiencia de participar en una carrera en África usando el reloj de Apple: en su muñeca izquierda el dispositivo y amarrado a su brazo derecho el iPhone. David Pierce, periodista de la revista Wired, vio el video de la competencia y se preguntó: “¿Acaso esto es mejor?”. De nuevo, el problema de pronto son los usuarios, que han recibido con cierto escepticismo el lanzamiento de relojes por parte de otros fabricantes. El asunto es que un reloj es un tema muy cercano a la identidad de la persona: una pieza de tecnología que, además de funcional, es íntima, si se quiere. Éste parece ser un asunto relacionado con el diseño y Apple está preparado para mostrar una amplia gama de formas para configurar su reloj, para hacerlo único, así sea de fabricación masiva. Y justo ahí entra la versión hecha en oro de 18 quilates (Apple Watch Edition) y su precio base de US$10.000. Todo esto en el mismo escenario en el que una mujer narra su experiencia de correr media maratón en África. En términos de computación, uno de los temas más sensibles del lanzamiento de ayer fue el anuncio de un nuevo MacBook: una máquina de apenas un kilo de peso, 12 pulgadas de pantalla (con Retina Display), 8 GB en memoria RAM y 256 GB de espacio en disco duro de estado sólido. Todo impulsado por un procesador de 1,1 GHz que no requiere de ventilador (la primera vez que esto sucede en Apple), lo que le permitió a la compañía fabricar su computador más delgado hasta la fecha; eso y que ya no existen puertos USB, ni lectores de tarjetas SD, así como entradas de corriente. Todo será manejado por un puerto conocido como USB-C, que funcionará como la única puerta de entrada para estas necesidades (muchas de las cuales requerirán adaptadores que se venderán por separado). Mensajes encriptados: durante la presentación del nuevo MacBook, The Guardian reportó una subida en las acciones de Apple. slarotta@elespectador.com