Pese a que en muchas ocasiones las grandes empresas del mundo son vistas como invulnerables, en realidad no lo son tanto. Ya está probado que en épocas de crisis hasta los más fuertes salen damnificados. Y ahora, para completar, la firma Kroll acaba de ratificar que entre más grandes las compañías, mayores son los recursos que pierden cuando permiten que prácticas fraudulentas se enquisten en ellas.
Según el más reciente estudio de Kroll, las pérdidas por compañía debido a acciones ilícitas aumentaron, en promedio, de US$8,2 millones en 2008 a US$8,8 millones este año. El informe cobija a 700 empresas y explica dicho incremento a partir de la reducción de los presupuestos de seguridad de las compañías dentro de sus políticas para bajar costos.
En el caso de Colombia, el estudio destaca que el último informe de Transparencia Internacional, sobre corrupción mundial de 2009, ubicó al país en la posición 75, entre 180, perdiendo cinco puestos frente a 2008, y lo clasificó 12 en A. Latina.
El sector que en el estudio de Kroll mostró mayores niveles de fraude en el ámbito local fue el financiero, que según Ernesto Carrasco, representante de la multinacional en Colombia, “obedece a que se han sofisticado los actos ilegales a través de herramientas tecnológicas, por defraudaciones y robos internos de información”. Por fraudes con tarjetas de crédito se perdieron $4.563 millones mensuales, que representaron el 8% de la utilidad neta de las transacciones mensuales.
Este resultado está en línea con los hallazgos del informe en el mundo, que mostraron al sector financiero como el más afectado, con un promedio de pérdidas por compañía de US$15,2 millones, en promedio, durante 2009, cuando el año pasado era de US$12,9 millones, seguido por el comercio y ventas al detal, US$12,7 millones, y el de viajes y turismo, US$10,2 millones.