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Crédito, por buena senda

Después de un corto estancamiento en 2009, el crédito se recuperó dinámicamente en el segundo semestre de 2010, con base en la expansión de las modalidades comercial, de consumo y para vivienda.

01 de enero de 2011 - 03:57 p. m.
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El mecanismo de transmisión de la política monetaria, gracias a la solidez del sistema financiero, permitió que la postura estimulante mantuviera bajas las tasas de interés activas.

Las bajas tasas de interés, la recuperación de la confianza y la valorización de los activos domésticos estimularon el consumo de las familias, impulsando la demanda por esta modalidad de crédito. Al mismo tiempo, las bajas tasas de interés aliviaron la carga financiera de los hogares, favoreciendo su capacidad de pago.

Asobancaria estima que la cartera total cerró el año con un incremento de 20,4% real anual, mientras que la comercial lo hizo a un ritmo de 23% real anual y la de consumo a una tasa de 14,5% real anual.

En 2011 el incremento del crédito se prolongará, pero a un ritmo más moderado (16% anual), porque se espera que el Banco de la República incremente 100 puntos básicos su tasa de interés mínima de expansión, para evitar presiones inflacionarias, prevenir burbujas financieras y anticipar desbordamientos del crédito y excesivo apalancamiento en 2012.

Todo esto se ha dado en un entorno en el que la economía colombiana se ha reactivado más rápido de lo previsto. Basada en la expansión del gasto doméstico, sobre todo en la recuperación del privado y en el repunte del consumo de los hogares, la reactivación luce sostenible por el lado de la demanda. Liderada por la minería y la industria, con excepción del agropecuario, la reactivación es generalizada, por lo cual parece sostenible también por el lado de la oferta. Asobancaria estima un crecimiento del PIB de 4,5% en 2010 y una leve desaceleración a 4,3% en 2011, por el tránsito de las políticas monetaria y fiscal a unas posturas menos estimulantes y por la ralentización del crecimiento mundial, prevista por los organismos multilaterales.

Sin embargo, la expansión de la producción doméstica en 2011 enfrenta dos amenazas de baja probabilidad. En primer lugar, una moratoria de deuda soberana en Europa, que perturbe la estabilidad financiera internacional y contagie las economías emergentes. Y en segundo lugar, una catástrofe mayor que la ocasionada hasta ahora por el invierno, que tenga unos efectos devastadores sobre la producción.

En cuanto al empleo, si bien en 2010 se dinamizó, la Asobancaria prevé una modesta caída de un punto adicional en el desempleo en 2011, debido a que aún persisten las rigideces estructurales del mercado laboral colombiano, como la inflexibilidad a la baja del salario real y los altos costos laborales no salariales.

En lo que respecta a la inflación, es claro que en el último bimestre los efectos del invierno sobre la producción de alimentos han generado presiones inflacionarias inesperadas. Asobancaria cree que éstas serán moderadas, de manera que prevé que en 2011 la inflación permanecerá próxima a la meta puntual y terminará en 2,7% anual.

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Como no han cesado los determinantes fundamentales de la fortaleza del COP, es previsible que ésta se mantenga en 2011, por lo cual el banco deberá, en la medida en que pueda, esterilizar las compras, prolongar la acumulación de reservas y acudir a medidas macroprudenciales para evitar desalineamientos de la tasa de cambio y descalces en moneda extranjera.

 *Presidenta de Asobancaria

 

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